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LA DIVINA PASTORA Y BL BTO. bIBGO J. DE C. de las antiguas profecías y v~tici.nios de Dios con el hombre y el consuelo de todos los desgraciados hijos del primer prevaricador. Dios ha destina– do a esta preciosa criatura para que, reparando las quiebras de la primera mujer, sea respecto de todos sus descendientes lo que es una pastora con su rebaño perseguido y maltratado. Ella está destinada para dirigir lo ex– traviado en el paraíso, para ligar lo que allí se ha quebrantado, para sa– nar lo que allí enfermó. Así lo ha verificado para consuelo de la humanidad abatida, para alegría de los cielos y para gloria magnífica de la Beatísima Trinidad. · «Este es el magnífico prospecto de cuanto vamos a presentar en se– guida, y que nos hará ver cuán justamente se le tributa a María el título amable de Pastora. Para mayor claridad, dividiré ésta obra en siete partes. ~En la primera hablaré del origen y propiedad del título de Pastora con que es venerada María Santísima , y de las excelencias, dones, virtud<!s y prerrogativas con que Dios nuestro Señor distinguió a ésta para consti – tuirla Pastora. «En la segunda diré cuáles son las ovejas que le pertenecen , las cir– cunstancias, cualidades y multitud de las que forman y componen el reba– ño de esta Pastora, considerando al mismo tiempo las amables relaciones que tiene esta Señora con cada una en su clase respectiva. «En la tercera veremos el exactísimo y fiel desempeño de la comisión que el Señor puso a su cargo, ejercitando, de una manera inefable , con sus ovejas todas las cualidades de una buena y dulce Pastota, según la idea que del Buen Pastor nos dan los piofelas y el mismo Jesucristo en su evangelio . «En la cuarta consideraré las ventajas que han resultado a las tres Iglesias-militante, purgante y triunfante- , de ser constituída María santí– sima Pastora universal. «En la quinta parle veremos la rapidez con que se ha propagado el culto de María Santísima, como Pastora de las almas, su amplitud y ex– tensión por todo el orbe, y las gracias con que la Santa Sede lo ha distin– guido. La gloria de los capuchinos en esta parte, sus servicios a la Iglesia y el patronato 1ue esta Señora ejerce sobre sus misiones apostólicas. «En la sexta partes.e hará una explicación de lo que significa, en senti– do alegórico, el monte, los árboles, el traje, el cayado y demás adornos con que presentamos a la devoción pública las imágenes de la Divina Pasto:-a. «En la séptima y última hablaremos del carácter y circunstancias y deberes que han de hallarse en los que quieran tener la gloria de pertene– cer al rebaño de la Divina Pastora. Se hablará también de las Hermanda– des y modo de erigirlas y conservarlas en su fervor, según el espíritu de la lg-Iesia. «Por último concluiremos con dos apéndices. En el primero se habla– rá del esmero por extender el culto de la Beatísima Trinidad al mismo tiempo que el de su amable Pastora, y en el segundo se tratará algo de lo mucho que se puede decir sobre las excelencias y admirable protección del arcángel san Miguel, considerado , desde el principio, como el mayoral del místico rebaño de la Divina Pastora » (1). 1. O. c., ff. 5-10.

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