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P. JUAN EVANGELISTA DE UTRERA 625 vilmente ultrajado , tome a su cargo no solamente la satisfacción de la ofensa, que como infinita no le podía dar la criatura, sino también el con– ducir estas ovejas extraviadas a los caminos de la rectitud y de la justicia. Era menester que, ocultando los aparatos de su inefable grandeza con que otras vece.s se había hecho respetar del hombre, se pusiese a su frente bajo la cualidad amable d¿ Pastor, condujese a sus ovejas por las sendas que llevan a la eterna felicidad , y a este fin las congregase de las cuatro plag·as de la tierra, las hiciese escuchar el silbo poderoso de su gracia y las aparrase de los precipicios a que sus pasiones e inclinaciones corrom– pidas las habían neciamente conducido. «Ved aquí el gran misterio de amor que nos descubre la inefable dig– nación del Unigénito del Padre hecho hombre por nosotros. El toma sobre sí todas nuestras dolencias, se hace cargo de nuestras necesidades y se pone al frente de toda la descendencia de Adán, para hacer en su obsequio los oficios de Pastor cariñoso y tierno , que ejerce con las (,vejas que son suyas y l e pertenecen. «Yo-les dice - soy el Pastor Bueno. Como si dijere: vuestras mise– rias han enternecido mi corazón . Hasta ahora el género humano ha tenido delante de sí guías cieg·os, que lo conducían a la ruina y a la desgracia inevitables; pastores, que se apacentaban a sí mismos tomando el cayado en su mano para matar y en gordar con los despojos de su rebañe-, han puesto a mi grey muy amada en estado de desolación y de miseria; Yo , sentado en el trono de mi divinidad , veía estos males y trataba de reme– diarlos suscitando pastores fieles a mi voz , que fuesen según mi corazón; ,mas no eran suficientes a remediar tantas desgracias. Mis ungidos, mis profetas, mis amigos y confidentes han visto con dolor estragos, que no les era posible r emediar , No será así en adelante. Ya me tenéis a mí mismo en medio de vosotros; no para aterraros con mi majestad, sino para ga– naros con mis caricias; no para fulminar anatemas , sino para dar silbos de amor; no para herir a la oveja flaca , sino para sanar a la enferma, con – ducir a le extraviada, consolar la triste, buscar la perdida. Yo soy Pastor Bueno , todo empleado en vuestro obsequio . No dice: Yo soy un Pastor grande, un Pastor fuerte, un Pastor poderoso, sino un Pastor Bueno, amable, dulce, cariñoso, empeñado en atraerlos a todos con los lazos de la ternura y del amor. «Dios-dice san Pedro Crisólog·o-ha querido escoger para redimir al hombre el oficio de Pastor. Se viste de entrañas de padre, sensible y amoroso, con el fin de congregar en su redil, cual Pastor compasivo, la multitud de los pueblos y las gentes que por todas partes andaban erran– tes y dispersas, como ovejas sin pastor (Serm . 6. in psi. 33). Así también lo decía san Pedro a los primeros cristianos: Vosotros érais como ovejas perdidas; mas ya os habéis convertido a vuestro Pastor (1, 2, 25). El pueblo gentil era el gran rebaño que Dios tenía predestinado para su pre– ciado redil. Este rebaño estaba disperso en la idolatría y los despeñaderos de la ignorancia y del vicio, caminando todos al irreparable precipicio de su eterna perdición . Por esto dice Isaías: Todos nosotros he~os errado el camino como ovejas incautas, cada cual lomó el rumbo que le sugirie– ron sus pasiones (53, 6). Compadecido el Altísimo de esta grey·inmensa, reducida a tanta desgracia,. se hace Pastor visible a sí mismo , tratable , cariñoso, • y verifica en su persona misma, ya unida con la humanidad, 79
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