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624 LA DIVINA PASTORA Y BL BTO. DIEGO J. DB C. delante de vuestro trono estas débiles producciones para que, tocándo.as con el fuego de vuestra caridad, enciendan los corazones de cuantos las lean , y con este mismo amor soy y seré mientras respire y después etu– namente , amabilísima Pastora , vuestro humilde siervo, Fray Juan Evan– gelista de Utrera, capuchino» (1). Imitador fué también del padre Isidoro en la consag-ración de su pluma a la Divina Pastora. aunque desgraci adamente sus escrilos no vieron la luz y muchos se han perdido. La providencia divina nos ha proporcionc:do el volúmen primero, todo autógrafo, de su gran obra que intituló: Las verdaderas delicias del corazón humano, María Santísima Señora nues– tra, considerada en el amable título y traje de Pastora de las almas, obra escrita de orden efe sus superiores, por un religioso capuchino de la provincia de Andalucía (2). Es 1.1n manuscrito singular en su clase, cuyas pág·inas son ricas y densas en conceptos teológicos, pasajes de la Sagrada Escritura y doc– trina de los santos padres, doctores y escritores eclesiásticos, ameniza– das con episodios de la historia antigua y moderna: y todo en plan de d·::)g– mática y apologética. Bajo este aspecto es la obra más perfecta que cono– cemos sobre la doctrina de la advocación. Desearíamos ver impreso el interesante manuscrito por la gloria que habría de dar a la Divina Pastora y por la utilidad que reportaría a los predicadores. Nos permitimos citar algunos párrafos, que se estimarán proli!os; pero llevan la misión de dar a conocer, en parte, el valor de esta obra y servir de estímulo para que se logre verla editada . En el prólog·o hace una descripción de los inmensos males que afii – gían a los hombres en el primer cuarto del siglo XiX, y de la sed devora– dora que se sentía de algún consuelo que aliviara tanto dolor. t< Este es -dice- el objeto de la presente obra. Nos hallamos en unos tiempos los más tristes y peligrosos; el hombre sensible se ve sumergido en un caos de pesares y de miserias, y aunque siempre el mundo ha abundado en quebrantos y traiciones , ahora sus falsedades y desengaños inundan la tierra toda. No hay en ella donde guarecerse. Por eso hemos pen~ado conducirlos a todos al pié del precioso risco de María Santísima , donde ostenta corno Pastora los encantos de su belleza. En ella están todas las delicias que pueden recrear el corazón humano» (3). Para enfocar el asunto describe en la introducción la causa de aquellos males, traidos por la culpa original y agravados por la malicia de los hombres que , en vez de aplacar la ira de Dios, la encendían más con sus abominaciones. Sólo de la misericordia del mismo Dios podía venir el perdón y la medicina. A este propósito dice: «Es forzoso, para que el mundo criminal no se vea envuelto en una desgrncia eterna, que sea socorrido de una manera inesperada. «Es preciso que el mismo Dios, tan ingratamente ofendido y tan Véanse pp. 486 y s. - 2. Conci ene nueve hojas sin paginar, 11 folios de introducción y 267 de texto, o sea 574 pp. Mide emes. 22 por 16, encuadernada en pergamino. Su autentici– dad es indiscutible porque todo el libro es de lecra de l P. Utrera, porque así lo afirma su casi contemporáneo Alonso Morgado, a quien perteneció, y porque de boca en boca ha llegado a nosotros la noticia. El estilo, la forma y hasta los conceptos se identifican con sus otros escritos. - 3. Prólogo.

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