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P. JUAN ÉVANGELISTA DE UTllERÁ 621 por los campos y pueblos andaluces con el estandarte de la Divina Pas– tora, reavivando su d.evoción y siguiendo las huellas del apóstol gaditano. Durante la guerra de la independencia fué uno de los adalides más intré– pidos en sostener con su prediGación el espíritu cristiano de Andalucía y en ella hizo populares las varias canciones del padre Verita a la Divina Pastora. Liberada España y abiertos nuevamente los convenios (1814), se ce– lebró capítulo provincial y fué nombrado guardián del convento de Mar– chena, donde trabajó para renovar el culto de la Madre del Pastor Divino. Pero su vocación no era la de las prelacías y por esto, terminado su guardianato, vino a Sevilla y el padre Mariano le nombró secretario pro– vincial (1). Aquí se unió nuevamente al padre Verila para continuar ambos la obra del beato Diego en las misiones y la devoción a la Divina Pas– tora, y hasta en sus afanes por lograr que se incoase el proceso de bea– tificación del taumaturgo, pues el padre Verila era procurador de la causa y el padre Utrera su compañero en la prosecución de la misma (?,). Esta . unión fué tan íntima y constante, que sólo se rompió con la muerte del primero, cuya vida escribió el segundo, como el más adentrado en su in– terior y testigo de sus virtudes en los últimos años. En el 1824 quedó libre de la secretaría y fué nombrado cronista de la provincia, cargo que desempeñó hasta su muerte (3). Pretendían los su– periores con esta determinación descargarle de trabajos diarios y p,eren– torios, con el fin de que se consagrara de lleno al ministerio de la pluma y de la predicación. que eran su fuerte y la vocación para que, en sentir de propios y extraños, Dios lo había escogido. Publicó cuatro obras: dos referentes al Beaterio de la Santísima Tri– nidad, institución de religiosas trinitarias consagradas a recoger niñas pobres huérfanas, y por lo que trabajó en su reforma se le tiene por el segundo fundador (4). Otra es una especie de devocionario para conser– var en los fieles el fruto 0 de las misiones (5), y la cuarta, la vida del ve– nerable padre Verita ya conocida; pero la mayoría de sus escritos no vieron la luz pública y muchos se han perdido. Restan, sin embargo, un número c:-ecidísimo de sermones, parte en poder de seglares y parte en nuestro convento de Sevilla, que posee, entre otros, un tomo, que es el vo– lúmen XII de los que llevaba escritos, y conliene ochenta y dos sermones de novenas y panegíricos. En todos ellos muestra una inteligencia clarísima y una cultura ex– traordinaria, dominando los asuntos teológicos y sociales con gran sol– tura y amenidad y haciendo gala de vastos conocimientos históricos. l. L -de sllc. c. - 2. P. ÜTRl!RA, El CúucHINO santificado en su patria, vida del P. Sal– vador de Sevilla, portada. - 3. lb., y L. de suc. c. - 4. LA ORFANDAD PROTEGIDA o la exce, lencia de la compasión .cristiana con los huérfanos, practicada de un modo ejemplar por el Beaterio de la Santísima Trinidad de esta ciudad de Sevilla. Y SERMÓN fúnebre e:::i las honras de su ilustre fundadora, la Madre Isabel de la Santísima Trinidad, con motivo de la traslación de sus huesos ... Sevilla, 1829. - LAS CoNSTITUCIONES por que se gobierna dicho Be¡iterio. - 5. PLAN DE NUEVA VIDA, necesario para un cristiano que, despuéf de una buena confesión trata de ' asegurar la salvación de su alma. Compuesto para el uso de las santas misiones, Sevilla, 1829.

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