BCCCAP00000000000000000000461

VICEN'l'B LÓPEZ PINTO!~ DB'-LA' DIVINA P'ASTORA Vieente· Ló~·ez·, tan en– cu111brado por un'os cómo discutido por ·otros, es un maestro· de primer orde11 en la pinlüN1 · de su ijem– po, y alguien dijo que, por su arte, ei•a el lngTes es – pañol. Como pintor reli– gioso y mariano, siente el mundo sobrenatural y párticipa del misticismo murillesco. · Anle la Vir – gen -aryotá su biógrafo- , «reza'fargas letanías. La Mádre de Dios es para él la belleza y la gTacia; compendio ' de virtudes; símbolo vivo de la mise– ricordia y de la piedad, del recalo y de la n'i'odes– tia; Reina de los ángeles , y Señora-con un señorío soberano que lográ, im– ponerse por encima de to– das las fórmulas aplica– das por elartista en fa re- ' presentación plástica de María» (1). Esto se escribió de 609 Vicente López por quien REPRoDuccióN DE u N -GRABADo DEL MusEo DE LA DIVINA PASTORA no CO 11 OC Í a S U S Obras QUE DICE: YICENTE LÓPEZ LA INT.?. Y DIB, 0 -FRANC. 0 JORDAN LA GV, 0 pastoreñas, y . viene a los labios cu·ando se contempla el g·enial idilio de su Pastora con que honró a los capuch'i,nos. · · · · · Apartándose del tipo tovareño, hiératico y de retablo, crea López un ti po mariano , sacrobucólico, de género, como hizo Rafael con la SacraFamilia. Pintó a la Virgen sentada, sin artificio, ingenuamente, pero con gesto de Reina; cubrió su cabeza con la clásica pamela, cruzó su pecho gra– ciosa y diagonalmente con la banda del zurrón y sobre la rodilla derecha le puso tres coronas de flores, símbolo de las tres partes del ro·sario. En su delantei-a y en primer término colocó al Pastorcito Divino, que con sus manos levanta y acaricia una oveja en actitud de irla a besar, mientras su Madre se la sostiene parándola por el lomo. Místicamente representaría esta escena la redención del hombre por Jesucristo, mediante la Virgen Santísima, completada por el lobo herido, yacente en el ángulo inferior derecho, fuera del óvalo. La pintura original se conserva en nuestro con– vento de Masamagrell. l. Emiliano M. Aguilera, VrcENTE LóPEZ, Barcelona, p. 27. 77

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz