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. LOS PP. GENERALES DE LA o. cap, Y LA PIIIMITIVA HDAD. DE LA PASTORA 599 comunicación y un certificado del acta, en los que se pide la restauración del predicador, para el Rosario. La primera es del tenor siguiente: «Reverendísimo padre.-Al mismo tiempo que teng·o el honor de remi– tir a vuestra reverendísima el adjunto testimonio de su dignación en favor de esra real Hermandad de la Divina Pastora, para cuyo encargo me ha comisionado como su mayordomo y me congratulo por ello, me halle tam– bién con el de significarle, aprovechando la ocasión, los ardientes deseos que animan a todos sus individuos de que vuestra reverendísima continúe ejerciendo el oficio d.e protector espiritual, aplicando todo su influjo. Esto se lograría desde lueg·o si, volviendo a ponerse en práctica la antigua cos– tumbre de salir el santo Rosario por las tardes de los días festivos, lo autorizaba la asistencia de un relig·'oso en clase de capellán, atrayendo a los fieles por medio de la divin_a palabra. que es uno de los principales objetos de la real Hermandad, después de tributar el debido culto a su so– berana titular, a que tanto contribuye aquel dicho medio. Así se encuentra en los libros de acuerdos, que hasta fines del sigfo pasado hubo re :igio– sos capuchinos, imitadores del celo de nuestro venerable fundador, que concurrían al santo Rosario como capellanes, nombrados por el prelado, y Hiles fueron los últimos los padres, fray Pedro de Málaga y fray Buena– ventura de Galaroza, y sin duda era una misión suave que sin el mayor trabajo p:·oducía mucho fruto en las almas. Por omisión cesó tan santo ejercicio , dejando de salir el Rosario eu los expresados días hace más de veinte años , y por no perder la proporción, que ahora se presenta, de dis– frutar la protección de vuestra reverendísima, se trata de suscilar del mo– do que le parezca más acertado y oportuno. en la inteligencia de que la Hermandad, acogiéndose en este asunto a la determinación de su benéfico protector espiritual, espera más de lo que puede alcanzar su fervor, y si a esto se agrega:eI merecerle que, en el presente año, sea el orador de la no– vena de nuestra Divina Pastora el reverendo padre fray Juan Evangelista de Utrera, sujeto que por su virtud, instrucción, celo y afecto a nuestra real Hermandad se ha ganado el concepto unive1sal del público, se con– fesará siempre deudora a los beneficios de vuestra reverendísima, y col– mará todas sus satisfacciones.-Dios nuestro Señor prospere a ·vuestra reverendísima en sus-anta gracia muchos años.-Sevilla, a 22 de abril de 1828.-Reverendísimo padre vicario general del sagrado Orde)1 de menores capuchinos ». El ce;-tificado del acuerdo de la junta dice así: «Don Antonio de Guzmán y Enmanuel, secretario primero de Ia real Hermandad de la Divina Pastora, venerada en su primitiva imagen, sita en· la iglesia parroquial de santa Marina de esta ciudad de Sevilla, pensiona– da por su majestad el rey nuestro señor, don Fernando séptimo (que Dios guarde), hermano mayor perpetuo , de cuyo empleo se dignó lomar pose– sión personalmente, en veinte y dos de octubre de mil ochocientos veinte y tres, con su augusta esposa la reina nuestra señora, doña .María Josefa Amalia, (que Dios guarde), y que por igual dignación se ha declarado pro– tectora de la misma Hermandad, etc. «Certifico que: en cabildo general, celebrado por dicha real Herman– dad en el día catorce .del corriente mes de la fecha, citado al efecto para el
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