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LÓS JJP. GENERALES DE LA Ó. CAP. Y LA PRIMITIVA liDAD. t>E LA PASTORA 595 El amor que profesa el padre Bustillo a la Divina Pastora y su reco– nocida bondad hacen, a pesar de las molestias de los viajes, los negocios de la santa visita y del capitulo provincial, que acaba de presidir, que atienda paternalmente esta nueva solicitud, al pie de la cual ratificó la ex– traordinaria gracia, que se le pedía, con el siguiente decreto: «Vista la exposición del memoriat que acompaña, y haciendo el mayor mérito de su piadoso contenido, ordenamos a nuestra venerabl'e comuni– dad de capuchinos en la ciudad de Sevilla que, siempre que la efigie de la Dastóra Divina salga en público, acompañada de la fervorosa Confraterni– dad del mismo título, se asocie dicha nuestra comunidad a fin de que, in– corporadas las dos Hermandades, resulte el · debido culto, como el fruto que se desea en tan devoto pueblo. Y para que conste, damos el presente decreto, firmado en este nuestro convento de capuchinos de Granada, en la santa visita, a 23 de junio de 1800.-Fray Nicolás de Bustillo, ministro general». Así quedaron las cosas hasta que nutrió el reverendísimo; pero con motivo de la invasión francesa y otras circunstancias de que ya se habló en la vida del padre Verita, nuevamente debiéronse entibiar las relaciones, porque en el epistolario hay una carta autógrafa del padre provincial, ~ray Mariano de Sevilla, contestación a otra de la Hermandad, que urgir[a los extremos de la concordia y dice así: «La ilustre Hermandad de la Divina Pastora hace un honor a esta co- . munidad, c;ue no podemos menos que apreciar en el mayor reconocimien– to. Y el reverendo padre g·uardián de esta comunidad, a quien compete arregfor este punto como privativo que es a su oficio, satisface los deseos de una corporación, a quien por tantas razones somos obligados.-Dios guarde a usted muchos años..c..Capuchinos de Sevilla, 19 de agosto de 1820,-:-Fray Mariano de Sevilla, ministro provincial ». Las agitaciones sociales de este período cortaron la correspondencia de los superiores generales capuchinos con la Hermand:iid de la Divina Pastora, tanto más, porque el primer g·eneral español, en la alternativa, padre Francisco de Solchaga , nombrado por Pío VII (breve, Quamvis sfafufa, 16, marzo, 1818), se haHaba desterrado en Frat1cia durante el trienio constitucional que no toleraba a un varón de conducta integérrima. Celebrado en Roma el capítulo g·eneral del 1824, en el que fué elegido un italiano , al tenor de la bula Infer graviores, fué constituido vicario ge– ner.al de España el padre Justo de Madrid (1756-1829), hijo de la provin– cia de Castilla, donde ejerció los cargos de lector, guardián y provincial, · distinguiéndose en su celo por la observancia. Era excelente predicador y activo misionero. Como vicario general vino a la provincia de Andalucía para la santa visita , y el 17 de junio de 1826 suscribe el acta de la definición provincial, celebrada en Sevilla bajo su presidencia. Los hermanos de la Divina Pas– tora con tal motivo debieron tratar con él sus asuntos pendientes, y el re– sultado debió ser muy satisfactorio, quedando amigablemente unidos el vlcario general y los diputados de la Hermandad. ·

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