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CAPITULO · LII Comunicaciones entre la primitiva Hermandad y tos superiores de la Orden capuchina - Correspondencia del padre Bustillo - Sigue la del padre Justo de Madrid, vicario general - Comunicación del padre provincial de Andalucía y del padre guardián del convento de Sevilla - Prosigue la correspondencia con el padre Justo - Fs nombrado protector espiritual de la Hermandad, título que lleva– r~n en lo futuro sus sucesores - Muerte del reverendísimo padre Justo. Dentro del período que precedió a la exclaustración, objeto de estas consideraciones, regístrase en los fastos de la devoción de la Divina Pas– tora un.hecho que, apesar de ser singularísimo y de gran valor histórico, ha permanecido oculto hasta ahora. Tal es la correspondencia epistolar de los reverendísimos padres generales de la Orden capuchina con la real y_ pri111itiva Hermandad de la Divina Pastora, comenzada cuando fray Diego predicó en nuestra iglesia de Sevilla aquel memorable sermón delante del pad.re Bustillo, en la fiesta de la Divina Pastora (1), y continuada hasta que se avecinaron los .años de la exclaustración. El epistolario, que hernós descubierto, da a la devoción un realce interesantísimo, no sólo porque la Hermandad se ve enriquecida con grandes beneficios y los padres genera– les recompensados con preciosos honores, sino también, porque nos sitúa en cierta altura, desde la cual pueden otearse nuevos horizontes, donde se contempla la cabeza de la Orden capuchina enlazada con broche de oro a la cuna de la devoción, de la cual por altos designios providenciales llega– rá a ser también su cabeza. Dió origen a todo este epistolario el temor, que abrigaba la Herman– dad, de que sus relaciones con los padres capuchinos se enfriaran, como ya varias veces sucedió, y su deseo de que la conocida concordia no sólo fuera un pacto firme y perpetuo, sino que también se cumpliesen, ad unguem, todas y cada una de sus cláusulas. Para ello aprovechándos~ de l. Véase la p. 431,

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