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LA DIVINA PASTORA, PATRONA DEL BATALLÓN DE LA LEALTAD 591 que estuvo en su ejecución muy acertado, porque la hizo casi igual a la pri– mitiva de santa Marina. En el año 1826 se .celebraron solemnes cultos para inaugurarla y desde entonces hasta fines del siglo fué muy venerada en Sevilla (1 ). El promotor de estos cultos fué el venerable padre Manuel losé Fa– gúndez (1776-1848), religioso alcantarino, llamado ei santo por sus ex– traordinarias virtudes. Nació en Ceuta y al lado del padre Domingo de Benaocaz (1734-1811), capuchino andaluz, obispo ceutí, aprendió durante su juventud la devoción de la Divina Pastora. A los diecisiete años vistió el hábito alcantarino en Sevilla y desde entonces descolló tanto por su $antidad como por su talento. Ordenado de sacerdote, enseñó plausiblemente filosofía y teologfo en su Orden, siendo muy estimado de sus discípulos. Pero su vocación era misional y con gran celo y fruto predicó muchas misiones, particularmente en las diócesis de Cádiz, Córdoba y Sevilla. En premio de ellas fué nombrado mísionero apostólico y por muchos obispos examinador sinodal. <Fué devotísimo -dice Morgado-de la Sanlfsima Virgen bajo el lítulo de Pastora Divina de las almas, y a sus insinuaciones se debió la imagen de esta Señora ... en la iglesia de san Antonio Abad», que él bendijo, y propagó su devoción a ejemplo de sus hermanos en Madrid (2). Siendo guardián del colf,gio de su Orden en Seviila, se dedicó 1.nás intensamente a predicar con grande aceptación y provecho de las almas. <Aun se recordaban, entre otras no– venas , las que predicó a la Divina Pastora en la iglesia parroquial de San– ta Marina, y siempr..e conservó uim especial devoción a la Santísima Vir– gen con ese título encantador de Pastora .. . hasta su postrera enfermedad» (3). Su muerte fué tan ejemplar como su vida: después de recibir los san– tos sacramentos no cesaba de hacer actos de fe, esperanza, caridad y contrición. Suplicaba al confesor que tocase a su cabeza la corona de la Virgen que usó en sus rezos, la imagen de la Divina Pastora y el santo Cris– to. En el estertor de la agonía abrió sus ojos, los fijó en la Divina Pastora y, abrazado al Crucifijo, se durmió dulcemente, dejando tras sí el olor de sus virtudes (4). Fué enterrado en la iglesia de san Pedro de Alcántara, y posterior– mente (1886), trasladado a su capilla mayor en un sepulcro más honorífico, en .cuya ocasión publicó su vida el Boletín oficial de la archidiócesis, ree– ditada, dos años después, por los padres alcantarino.s. 1. Alonso Morgado, SEVILLA MARIANA, t. 4, p. 298. En el t. 3, p. ¡40. pone ·el hecho ert 1819, rectificándolo después. - En un a reforma hecha en lá iglesia, hace poco, foé ~etirada de su retablo esta preciosa imagen y colocada en la sacristía donde aún permanece; pero está recla– mando un apóstol que la restituya a su altar y le forme un redil consagrado a venerarla y dif.undir su devoción. - 2- Alonso Morgado, fLOR!:S D~ ~os CAMl;'OS.. , pp. 310-15. -3, lb, - 4. lb,

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