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FEl?NANDÓ VÍI HERMANO MAYÓR DE LÁ PRIMITIVA HERMAND-AD 587 . . Advirtamos que ni este monarca, ni la reina Farnesio, ni -sus hijos -Ios príncipes, se atrevieron, a pesar de su gran devoción a la Divina Pastor~, a desplazarse al templo de santa Marina, siguiendo )as normas protocola– rias de entonces; pero Fernando VII, su biznieto, movido por los azares de la vida, tanto para testimoniar su gratitud por los favores que sintió haber recibido de la Divina Pastora como para satisfacer su devoción; rompe el protocolo y personalmente rinde honor y pleitesía a su gran Pro– tectora. Fué este un gesto simpático y generoso que nimba la histórica fi– gura del infortunado monarca con los destellos de una gran piedad agra– decida para el cielo, que le niega la crítica en orden a sus vasallos. No paraba aquí este rnovimiento de la devoción a la Divina Pastora, Encontrábase por entonces en Sevilla el batallón tercero de la Lealtad, del regimiento sexto de línea de las reales milicias, el cual se había flisionado con los cuadros de los dos batallones, llamados antes, de la Rioja y de Bissieres, que se distinguieron durante este período por su fidelidad en defensa del trono y de sus prerrogativas. Sus jefes y tropas, unidos en consejo, recordaron con fe y agradecimiento la protección particular con que les había favorecido la Divina Pastora en los tres años de lucha sos– tenidas contra los enemigos del trono. Quizás algunos de los oficiales pertenecieron a las milicias reales, a las que el apóstol de Espa,ña en sus últimos años predicó en Sevilla y en su estandarte pastoreño aprendieron la devoción. El hecho fué que todos acordaron nombrar a la Djvina Pasto– ra Patrona de su batallón, hacer una nueva bandera con la imagen de su titular y celebrar una función solemnísima para celebrarla (1). ' Ninguna imagen, como la histórica· de Santa Marina, ante la cual oró– el monarca por ellos defendido, podía despertar niás vivos sentimientos en la tropa, y ante Ella, exornada con los ricos atavíos de su ·novena, en la mañana del día 21 de agosto de 1825, se postraba de hinojos el batallón de la Lealtad para rendir homenaje a su nueva Patrona, pedirle su protec– ción, jurarle su bandera y dar un ejemplo a toda Sevilla, que miró edifica– da la fe y piedad de este pelotón de soldados, duros y ennegr"cidos por las batallas, pero de corazones tiernos y creyentes. El sermón, que estuvo a cargo del padre Gregario Domínguez, ex-pro– vincial de los clérigos menores, y por cierto orador muy erudito y elocuen.. ie, versó sobre el tema: Temed a vuestro Dios y honrad a . vuesfroarey: !)eum time/e; regem honorifica/e. Aunque el discurso por razón de las circunstancias debía ser en tono de arenga, supo el orador hermanarlo con la profundidad de conceptos . que el tema requería , .nioralizando la doctrina e intercalando la devoción de la.Divina Pastora en muchos pasajes. Véase como lo consigue ·al anun– ciar el tema: . . /remeda vuestrÓ Dios y honrad a vuestro rey ... Tal es, dignísimos militares del batallón tercero de la Lealtad, sexto de línea,, la justísirria y ,·., ' . . 1. SERMÓN QUE EN LA SACRADA CEREMONIA DE LA BENDICIÓN DE BANDERA DEL .llAT>\LLÓN 3. 0 • -. 11:1: . .. ,· . . < • , ••• DEL. .JlEGIMlEN°TO DE LÍNEA y _SOLEMNI_DAD DE su AUGUSTA PATRO~'°!, LA DIVINA PA~TORA. prqnunció en la iglesia parroquial de santa Marina de la ciudad de s~villa el día 21 de agos·ro de 1825 . el M . R. P. M . Gregorio Domínguez... Sevilla, 1825.

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