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586 LA DIVINA PASTORA Y EL BTO. DIEGO J. DE C. tes rancias y -acertadísimas disposiciones, fruto del celo, de la sabiduría, de la reflexión y de la experiencia; ya no dudamos que España va muy pronto a experimentar una reanimación milagrosa. La augusta preser:cia de nuestro adorado Fernando, de su santa esposa y real familia va a ser el completo de este gran prodigio. Todo lo espera esta real Hermandad de lá ü1finita misericordia de Dios y de los desvelos de vuestra alteza serení– ma, a quien con la más dulce satisfacción tributa el justo homenaje de su gratitud y su amor. Dios nuestro Señor guarde la interesante vida d~ yues– tra alteza serenísima muchos años. Sevilla 9 de julio de 1823-Fray Ma– nuel Malcampo, vice-mayoral-Manuel del Real, mayordomo-Francisco Rodríguez, consiliario primero -Miguel de Quesada, secretario » (1). · Mientras tanto los franceses descendían victoriosos por Sierra More– na, acorralando a los liberales y doceañista, y lo que no consig·uieron los de Napoleón, lograron los de Angulema, poniendo cerco a Cádiz, toman– do el Tr.ocadero y el fuerte de San Pedro. La plaza de Cádiz estaba rer:di– da, y Angulema pidió la entrega del monarca, que en lujosa falúa fué tras– ladado al Puerto de Santa María, donde el 1 de octubre de 1823 era rec:bi – do con honores reales por el duque, sus tropas y el pueblo, continuando después el viaje para Sevilla. Recordemos que Fernando VII era aquel niñito en mantillas que su desgraciada madre, Luisa de Parma, entonces princesa de Asturias , pre– sentaba a fray Diego de Cádiz en Aranjuez para que lo bendijera . A pesar de sus desvaríos, no es improbable que en el curso de los años contara a su hijo los sucesos de aquella ruidosa misión, su amistad con el beato y hasta Le describiera su venerable figura con - el estandarte de la Divina I>astora, cuya devoción, desde Felipe V, es proverbial en la real familia. Ah.ora al regresar a Sevilla el rey, halagado con las adulaciones de los mismos que le vilipendiaron , debió conocer el gesto hidalgo y piadoso de la Hermandad de la Divina Pastora , y determinó pagarlo, haciendo os– tentación de su fe y devoción a la Divina Pastora, visitando su imagen para darle gracias por los beneficios que le había otorgado. Será memorable el día ~3 de octubre de 1823, en que el monarca Fer– nando VII,. acompañado de su real familia , vino a visitar esta sagrada ima– gen de .la Divi_na Pastora y, como hermano mayor perpetuo que era de su Hermandad, p~rsonalmente tomó posesión del cargo, recibiendo la insig– nia de su empleo de manos del reverendísimo padre vicario general de la Orden de san Francisco, fray Manuel Malcampo, el cual dirigió la palabra a sus majestades con una devota exhortación, y los condujo al altar mayor de la iglesia, donde estaba colocada en .gracioso risco la Divina Pastora, como se acostumbra para su novena y fiestas anuales, y desde entonces la virtuosa reina doña María Josefa Amalia y todos los infantes queda:-on agregados a la Hermandad, del propio modo que en el pasado siglo lo fueron Felipe V y toda su familia con los grandes de la corte (2). l. Hay v arios ejempl ares en el arch. de la primitiva H ermand ad y uno en el Museo de la Divina Pastora. - - 2. RESEÑA HISTÓRICA DEL ORIGEN y PROGRESO DE LA DEVOCIÓN A LA DIVINA PASTORA, reimpresa en Sevilla, 1882, p. 15. Nonc1As DEL ORIGEN Y PROGRESO DE ·LA DEVOCIÓN DEL~ DrvrNA PASTORA. Sevilla, 1_847, p. 6.
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