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.EL P MARIANO DE SEVILLA, APÓSTOL DE LA DIVINA PASTORA 577 ,. nes que sé lleva la imagen de Jesucristo crucificado debe ir la Pastora de– lante, y cerrar la procesión un religioso lego con paño de hombros y la imagen del Redentor en sus manos con los faroles que se acostumbren , que a lo nJenos serán dos, coino los que van delante. Para dar principio a esta religiosa ceremonia, cuando esté ya junta la gente en la capillá mayor y, si no S? puede a causa de la corona, en el atrio de la iglesia, se püstra; · rá el predicador delante de la Santísima Virgen, dará principio al rosario y , cuando se comience el segundo diez, se levantarán todüs y se contínua:.: fá cantando las Aves Marías, y formándose la procesión, la q1.i e, con la debida compostura y gravedad, irá. cada vez por distinto paraje al sitiq· señalado. El predicador caminará junto al estandarte, manifestando en sú exterior la comisión grande que le ha encargado el Señor y que va a de– sempeñar. «7.-Esta es la ocasión en que el sacerdote debe considerarse .así.:. mismo más empeñado en fuerza de su ministerio. La religión, a quien per– tenece le ha fiado su crédito y su reputación; la Iglesia el honor y majes– tad de sus verdades; Dios el grande negocio de la salvación de las a.lmas, para cuyo logro ha puesto en movimiento los resortes de su omnipotencia, sabiduría y amor. Llénese, pues, de un fuego sagrado, revístase del celo apostólico y de la eriergía que hizo tan respetables a los Carabántes , Fe– licianos e lsidoros de Sevilla; y un santo entusiasmo apodérese de su al e:. ma, considerándose sucesor de varones tan respetables. La sola presen– cia de la imagen de María Santísima, propuesta a los fieles bajo el traje dulcísimo y amabilísimo de Pastora de las almas, que preside todas nues. .:. tras evangélicas tareas, debe ser para todos los misioneros capuchinos, y especialmente para los predicadores de plaza, un estímulo poderoso que los animé a trabajar en favor de las almas. Ocupamos en los anales de la Religión un lugar muy distinguido a causa de la predicación de plaza. Ella es el principio y el origen del título nuevo de Pastora con que es ahora adorada María Santísima en ambos mundos. Esta dulcísima Reina ha que– rido tomar bajo su protección este ministerio santo y a cuantos lo ejerci– tan, dejándose ver al ya mencionado y venerable padre fray Isidoro de Sevi– lla, predicador que era de plaza en nuestro convento de Sevilla en aquellos tiempos, adornada con la pellica y el cayado en ademán de acariciar a un rebaño de ovejas que la cercaban. Conversiones innumerables, prodigios repetidos en toda clase de tribulaciones, concursos numerosísimos, y una devoción general a Madre tan tierna fueron las primicias del título de Pas– tora. La Iglesia se llenó de alegría con esta nueva luz. España, Italia, Fran– cia, toda la Europa, los países remotos de la India, Caracas, Venezuela, la América, el orbe todo, hinca ya la rodilla e invoca a María Santísima en este título. Templos niagnificos se ven ya dedicados, aun por religiones muy sabías (1) a esta Pastora amabilísima, altares innumerables, Herman– dades, ermitas, imágenes en que se adora y. venera con este traje se en – cuentran en cuantos pueblos, villas y ciudades de la Europa se quiera fijar la consideración y discurrir, a menos que el culto público del catolicismo no se halle en grande abatimiento y abandono. Estos son los frutos del árbol de la vida, plantado en la Relig·ión capuchina; estas son las canse- l. Los padres agL1stinos de Marchena tienen dedicado su templo a María Santís'ima Pas– t,ora de ]¡¡s almas y la veqenp:) e11 s1.1 altar mayor, 73
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