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LA DIVINA PASTORA y EL ato. DiEGO J. DE c. lados , pero el prestigio y la influencia del padre Mariano se impuso y la ola revolucionaria no lamió los muros de su santuario ni molestó a sus religiosos. Así llegó la hora en que vuelto a su trono Fernando VII, se abolió la constitución, se restablecieron las Ordenes religiosas y se pudo celebrar capítulo en agosto de 1814, quedando libre de todo gobierno el padre Ma– riano, después de los azarosos siete años de su guardianía, pero con el oficio de cronista. A los tres años, en octubre de 1817, sin ser vocal del capítulo, fué elegido ministro provincial (1). Ahora se le presenta un nuevo campo , erizado de espinas, para pro– bar su virtud y facultades: tal era la restauración de la provincia. Con el alma herida por el dolor denuncia en las deficiones el lastimoso estado en que se hallaban los conventos y los frailes. Seis años de guerra, de ex– claustración y sobresaltos dejaron a los edificios maltrechos y robados sus enseres ; mientras infundieron a la mayoría de los relig·iosos el espíri- tu de independencia y relajación (2). • Pidió la venia y el asesoramiento de sus definidores para expedir va– rios decretos, que restableciesen la reg·ular observancia como en los tiem– pos de mayor austeridad y fervor y para conseguirlo puso a la provincia bajo el patrocinio de la Virg·en de los Dolores, que personificaba para él la proclamación solemne del título de Pastora (3). Esta es la razón, porque se pinta al padre Mariano c0n la imagen de la Dolorosa. Muy pronto vió florecer la disciplina regular y el antiguo fervor de los capuchinos andaluces. Mas para asegurarlos escribió un libro, Discipli.'la pública y doméstica de la provincia de capuchinos de Andalucía, que resulta un ceremonial completísimo para la dirección de todos los actos de la comunidad y para el desempeño cumplido de los oficios que cada religioso debía ejercer en el orden público y conventual. En este libro a¡;a– rece con Juz meridiana el genio org·anizador del padre Mariano y es uno de los mejores recuerdos que ha legado a la posteridad. Devotísimo y gran admirador .de las virtudes de fray Diego, a quien trató .en vida, predicó su oración fúnebre en nuestra iglesia de Málaga , pieza oratoria de altos vuelos en que expuso maravillosamente la extraor– d'inaria sabiduría con que Dios le dotó para confundir la falsa filosofía de su siglo. Fué de tanto agrado para el público que logró tres ediciones. Durante su provincialato, recogiendo las ansias de todos los cap.uchi– nos y del pueblo, dió un decreto, en 20 de abril de 1819, firmado también por sus definidores, ordenando que se abriese el proceso de beatificación del venerable padre Cádiz ( 4); poco después, el ?; de octubre, expedía una circular a todas sus comunidades anunciando la promoción y prosecución de la causa. acogida benignamente en Roma, con el aplauso público y lo ,que es más, con el sello divino de nuevos milagros obrados por i.ntercesión del venerable. Manda , para su feliz éxito, rezar una colecta en las misas y l. Fr. Angel, o. c., l. 2.º, f. 257. - 2. L. DE DECRET. DE LA PROV. CAP. DE ANDALUCÍA, ff. 121-31. - 3. lb., f. 123. Obtuvo de Pío VII que la fiesta de los Dolores se celebrase en la provincia con rito de 2 c.. y de su definitorio que tuviese los privilegios como la de la Divina ·· Pastora.- 4. lb., f. 122, publicado en el número extraordinario de fa ADALID SERÁFI· .<lo,.,1944, p, 3.
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