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BL P. SERAFÍN D6 ARDALBS, BIÓGRAFO D6 FRAY 01600 86:f DiegoJosé de Cádiz, obseq.uiándqla dJ~ todoi:,:) qs mpdos posibles y con toda la má.s .tierna reverencia y devoción de su. corazón. La había elegido por su espécial Abog·ada y Señora, y cuida-ba de promover su culto, su honor y gloria. Sus piadosos padres procuraron inspirarle .esta devo– ción desde los primeros años, y desde éstos vistió el santo escapulario de su sagrada Or.den carmelitana , trayendo al cuello esta santa insignia uni– da con la de la Beatísima Trinidad, la. que conservó hasta la muerte, ob– servando rigurosamente las oblig,aciones anejas a los que la visten; y así. cuando se ofrecía ocasión decía, que él era un carmeliia, como púbiica- ment~ lo predicó en Ecija. · «El santísimo Rosario jamás lo omitía , y cuando estuvo en la Caroli– na logró establecer saliese.por las calles, cosa hasta entonces no vist.a allí; acostumbró siempre rezarlo en público en todas sus misiones antes de co– menzar el sermón, y luego para principiarlo alababa a María Santísima, alternando con el pueblo, profiriendo estas palabras con cuanta dulzur a es imaginable: Alabada sea María Santísima: Reverenciada sea María San– tísima: O/orificada sea María Saniísima: Amadc1 sea María Santísima. No concluía·el sermón siri. exhortar a los fieles a la devoción de María Santísirna. Por un cómputo muy prudente, que se ha hecho, resul1a que nuestro venerable predicó mil y doscientos sermones y platicas de esta soberana Reina. Poseía en su memoria cuanto en honor y alabanza de es– ta Señora dijeron y escribieron los santos padres Bernardino, Bernardo, Anselmo·y otros, y especialmente el devoto padre Micoviense· en su Leta– nía lauretana. ·,, · «Entre los beneficio•s particulares, que recibióde la liberalidad infinita de su Criador este su siervo, no fué el menor el de su devoción a la San– tísima Virgen María, porque era tanta y tan fervorosa, que más parecía infusa que adquirida. La obsequiaba y veneraba con tanta · ternura, que manifestaba un corazón poseído y ocupado del amor más fino y religioso. Algunas veces solía hacer el acto de contrición en los.sermones, teniendo en sus manos una pequeña imag·en de esta Señora. Todos los días rezaba el Oficio parvo, ayunaba las vísperas de sus festividades, y los sábados y miércoles del año a pan y agua, y en todos los dichos días se ves tía un cilicio más de los que comunmente traía, añadía una disciplina a las que diariamente acostumbraba, y aumentaba las horas de oración meditando los misterios y privilegios de esta Señora. Los viernes del año la Z!compa– ñaba por tres horas al pie de la cruz, en memoria de las que el Señor es – tuvo pendiente de ella antes de expirar. Este ejercicio lo practicaba en las horas del día o noche que tenía más desocupadas. Por todo el resto del año tenía repartido, por días, semanas y meses, varios ejercicios en obse– quio de esta Santísima Madre. Recibió muchos favores de ella en los días de sus festividades. Asistiendo un año a la procesión de Candelaria, me– reció ver en espíritu a la Santísima Virgen con su Santísinío Hijo en los brazos, acompañada del castísimo esposo señor san José, en el traje y modo con que iban para el templo de Jerusalén a presentar al tierno in– fantejesús. Deseaba morir en algún día de fesvidad de María Santísima, y murió la víspera de la Anunciación de esta Señora. «Veneraba con muy particular afecto y devoción a la Santísima Vir – gen, bajo los títulos o advocaciones de Pastora de las almas y de la Paz . Es muy sabido que este nuevo título de. Pastora de las almas, cgn que es n

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