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ÉL P. LUIS A. DE SEVILLA, BIOGRÁFO DE FRAY. DiEGÓ 55p adelantándose a su tiempo, resulta aún fresca y lozana y su reeqición se.,– ría muy aceptada. El padre Luis Antonio tituló su obra, Verdadero retrato de un misionero perfecto animado en la vida del venerable padre fray Diego José de Cádiz, y quedó inédita más de medio siglo; primeranente porque fué devuelta sin censura ni licencia, y después que las obtuvo, por falta de medios. Mas en lo referente al punto que nos interesa, el padre Luis Antonio trazó en dicha vida una página, que es un compendio bc1stante exacto de lo que sintió y trabajó fray Diego para honrar a la Divina Pastora y difun– ·dir su devoción por todo el mundo. Dicha página, que atesora preciosos pormenores, merece figurar en este estudio y las transcribimos a conti– nuación: «Entre todas las advocaciones en que invocamos y veneramos a nues– tra gran Reina, las que más llamaban su atención y a las que manifestaba más afect:10sa devoción, erari a la de la Pastora y a la de la Paz: por ex– tender el culto de la primera, conio buen capuchino, trabajó mucho. Cot1 este fin se propuso y entabló la pretensión en la corte romana y Congre– gación de sagrados ritos para que se aprobase, y por ella se autorizase este sagrado, propio y amable título que, como es bien público, tuvo prin;_ cipio en Sevilla por los años, 36 a 38, (1), por pensamiento o idea (que nada arriesgaríamos en decirla inspirada del cielo) del venerable ·padre ray Isidoro de Sevilla, digno de toda récomendación y memoria, ya pór esto, ya por talento e instrucciones, ya por sus virtudes, ya por su cuna. Nuestro fray Diego se propuso perfeccionar la obra, que tan felizmente empezó su hermano, logrando como deseaba que fuese aprobado el ;ítufo de Pastora con que veneramos a la Madre del Cordero de Dios, a quien desde el principio nombró nuestra provincia especial Patrona de nuestras misiones. Para esto el padre formó las preces que se prrsentaron en Ro– ma, compuso igualmente un oficio propio de_este título, uno y otro con tal elegancia y abundantes doctrinas, con tal propiedad en antífonas, versos, responsorios, lecciones, oraciones y demás que abraza, que estos dos es– critos bastarían para dar a conocer a los sabios su talento, elocuencia, manejo de las Santas Escrituras y devoción a la Santísima Virgen. Pero, reflexíonadas nuestras súplicas por aquellos respetables cardena;es y prelados con la madurez y pulso que semejantes causas se manejan, sólo conseguimos por su decreto de 1. 0 de agosto de 1795, que en la dominica segunda después de Resurrección, rezásemos con fiesta doble mayor de la Señora bajo la advocación o título de Madre del Buen Pastor. Aunque el afecto de fray Diego se extendía a más, se sujetó sumiso a la disposición de la Iglesia. y aunque algunos prelados de la Orden fueron de sentir que se representase humilde y nuevamente por la propiedad de rezo y título, no fué posible hacerle que volviese a escribir o tomar cartas en la materia; y si otras preces bastante difusas y eruditas, que posteriormente se impri– mieron, e ignoro si se presentaron y qué efecto han producido, no son 1. Debió decir 1703. Hagamos constar que esta vida adolece de poca cdtÍcá, cosa de · aquellos tiempos. Por ejemplo, el destierro de Casares lo pone como consecuencia del sermón predicado en la catedral de Sevilla el VIERNES SANTO EL 1784, p 195; habiendo sido por los ejercicios es?irituales de_Zaragoza el 1786.

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