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COMENfARiOS A LA MISA Y LBéCiONES DE LA FIESTA DB LA D. i>ASTÓRA 547 «DECRETO PARA LOS MENORES CAPUCHINOS DB SAN FRANCISCO EN EL REINO DB EsPAÑA.-Nuestro Santís'in10 Padre el Papa Pío VII, Pontífice.Máximo, por súplicas del reverendísimo padre fray Nicolás de Bustillo, general de la Orden ·de Menores capuchinos de san Francisco, referente yo el infras– crito secretario, benignamente se ha dignado conceder que; en lo futuro, en todas las provincias de dicha Orden de los reinos de España, en la fiesta de la Bienaventurada Virgen María que ya, por indulto de la Sede Apostólica de 1 de agosto de 1795, se celebra por dichas provincias anual– mente en la dominica seg·unda después de Pascua, con oficio y misa, ·se puedan recitar además de la Ol-'ación y lecciones del segundo nocturno ya aprobadas , las lecciones suprascritas del primero y tercer nocturno ·pro– pias , así como la misa también propia, todo revisado por el eminentísimo y reverendísimo señor cardenal de Somalia, su vicario ·en Roma, prefecto de la Sagrnda Congregación de ritos, juntamente con el reverendo padre don Jerónimo Napulionio, promotor de la fe. Día 11 de enero de 1806,..:_.Ju– lio María, cií>rd. de Somalía , prefecto de la Sagrada Congregación de ri~ tos. - J. de Capineo, secretario de la misma». · Varias características nos presentan ambos documentos litúrgicos·, que se deben anotar. La primera es concerniente a las lecciones del primer nocturno , toma; das del .Cantar de los Cantares, y precisamente de aquellos textos y pasa– jes que sirvieron al venerabl<? padre Isidoro para dar a conocer en su p'rf– mer sermón el título de Pastora, y los que utilizó muchas veces el 'beato Diego en su predicación pastoreña, sobre todo en los panegíricos de· lá novena de Sevilla y la deJerez de la Frontera. Lo mismo hicieron el padre Verita y la mayoría de los predicadores de la nueva advocación. · La segunda se refiere a las últimas lecciones, precedidas del evange– lio de san Juan sobre lamaternidad espiritual de la Virgen , tema propues– to siempre por el. padre Isidoro y por fray Diego como proclamación pú– blica y solemne del pastorado de la Virgen. Las frases últimas de la lección novena poseen un valor incalculable para el mismo asunto , pues la Vir– gen con su muerte mística al pie de la cruz se creyó constituida Pastora, que no otro sentido pueden tener las palabras ewla regalis, aprisco real o seno de la Virgen, del latín extravagante de san Ambrosio. Y la tercera es, el sabor y acentos pastoriles de· la misa, Venid a mí, nos dice la Divina Pastora con silbos amorosos en el intróito, mi espíritu., mi voz, es más dulce que el panal. Ven y guíanos, le contestan sus cor– deros, tú, que apacientas a Israel, y que conduces como a una oveja il José y que pastoreas sobre los querubines (1). Dígase otro tanto de J.a epístola y del evangelio en su sentido místico, y considérese también -Ja antífona del gradual, en el que se dice: La vara de Jesé, símbolo del ca– yado, ha florecido, la Virgen ha engendrado a Dios y al hombre, como prenda y señal de reconciliación y de pilz. Todo esto era doctrina del beato y tema de sus predicaciones, y ·hasta de boca en boca llegó a nosotros el eco de la voz popular atribuyendo a 1. Qur rAscrs IsRAEL, AUSCULTA; QUI DEDUCIS QUASI GREGEM JosEPH. Versión· del SaL·79 por san JerónÚno'. ·· · · · •

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