BCCCAP00000000000000000000461

AMPLIACIÓN Dl::L 0FICIO EN LA FIESTA DE LA PASTOI?A PARA LOS CAPUCHINOS 543 tronem. sed post piam confessio– nem, receptum. Joannes docuit quod alii non docuerunt, quemad– modum in cruce positus matrem appe~i:averit, pluris putans quod víctor suppliciorum pietatis officia matri exibebat, quam quod regnum caeleste donabat. Nam si religio– sum ést quod latroni donabat ve– niam, multo uberioris pietatis est, quod a filio mater tanto affectu ho– noratur: ecce, inquit, filius tuus... Ecce mater tua. R. FeJix namque, etc. Lec/ÍO VIII Testabatur de cruce Christus, et ínter matrem atque discipulum dividebat pietatis officia. Conde– bat Dominus non solum publicum, • sed etiam .domesticum testamen– tum, ethoc ejus testamentum signa– ba! Joannes, dignus tanto testatore testis. Bonum testamenlum non pecuniae, sed vitae aeternae, quod non atramento scriptum est, sed sr,iritu Dei vivi, qui ait: Ling·ua mea calamus scribae velociter scribeiltis. Sed nec Maria mi– nor, quam matrem Christi decebat. Fugientibus aposto lis, ante cru- · cem stabat, et piis spectabat oculis filii vulnera, quia expectabat non pignoris mortem, sed mundi salu– tem. (Quan'do non sil nona !ectio de Dominica, ve! Sancti, erit haec) cum R. Beatam me dicent, Aul fortasse quia cognoverat per Filii mortem mundi redemplio– nem aula regalis etiam .sua morte put<11bat, se aliquid publico additu– ram muneri. Sed Jesus non egebat ad¡utore ad redemptionem om– nium, qui omnes sine adjuto.re ser– vavit. Linde dicit: Faclus sum sicut horno sine adjulorio ínter morluos líber.. Suscepit quidem affectum Parentis, sed non quaesivit alte– rius auxilium. Te Deum laudamus, ele. que el ladrón, después de su con– fesión piadosa , fué recibido en el paraíso. Juan enseñó lo que otros no enseñaron; la manera con que llamó a su Madre cuando pendía de la cruz, estimando en más que el vencedor del suplicio prestara los filiales obsequios a su Madre, a la gracia de donar el reino de los cielos. Porque si resulta piadoso perc!onando al ladrón , de muchos. más quilates es su piedad cuando honra a su Madre con tanto afecto: Ahí tiei1es, exclamó, a tu hijo... Ahí tienes a tu Madre. Lección VIII Cristo testaba desde la cruz y dividía los oficios de piedad entre la Madre y el discípulo. Formali– zaba el Señor no sólo su testa– mento público , sino también el do– méstico, y este su testamento lo signaba Juan, digno testigo de tan gran testador. Optimo testamento, no de pecunia sino de eterna vida , no escrito con tinta sino con el es– píritu de Dios vivo, que dice: Mi lengua es la pluma del escritor, que escribe velozmente. Pero Ma– ría no aparece 'minorizada en lo que conviene a su gTandeza de Madre de Cristo. Huidos los após– toles, estaba Ella ante la cruz y con piadosos ojos miraba las heri– das del Hijo, porque aguardaba no la muerte del fiador, sino la salud del género humano. - O qu :zás, porque conocía por la muerte del Hijo la redención de los hombres , siendo ella Pastora del Rey, creyó que también con su muerte podía añadir algo a los méritos de la pa– sión. Pero Jesús no necesitaba de ayuda para la redención de todos los ho1:nbres, a quienes salvó sin auxiliar. Por lo que dijo: He veni – do a ser como hombre sin soco – rro, libre entre los muertos. Reci– bió, pues, el afecto de la Madre , pero no buscó la ay,uda de otro. Aquí termina el oficio nuevo, cuya misa propia y su c!ecreto pontificio son los siguientes:

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz