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eL CAMARÍN os LA bIVtNA PAstól?A bs Los CAPl.lcii1N6s b.i3 s,i3v1LLA 5M Tovar por inspiración del venerable padre Isidoro. La nueva pintura, a la aguada-lástima que no sea al fresco-, fué un grnn acierto en su boscaje, luces y perspectivas. La parte superior imita la bóveda del cielo, después aparecen grf!ndes lejanías conseguidas maravillosamente, y abajo una espaciosa ca1típiña con varios términos. donde se ven serranías en minia– tura, huertas y valles, bosques y riachuelos, todp en lindí~ima perspectiva, que se fusiona con la imagen, el risco y demás relieves al trnvés de una luz discreta, misteriosa, que de día le prestan ocultos ventanales y de no– che, focos eléctricos con iluminación indirecta. La descripción que hace el padre Ambrosio de Valencina sobre este camarín a poco después de su restauración, es como sigue: «A mediados del año 1810, libre ya España de la opresión de los fran– ceses, se restq,blecieron las comunidades religiosas, restituyéndose sus iglesias el culfo divino; y entonces vieron los capuchinos, con hondo pe– sar, que durante los tres años de exclaustrnción habían sufrido pérdida y deterioro algurj,os cuadros de Murillo. Viendo, pues, los relig'iosos des– truida la semétrica armonía que entre sí guardaban los retablos del gran pintor, úr:ica razón que les había impedido dedicar un altar a la Divina Pastora, trataron de erigírselo en aquella ocasión, construyéndole el pre– cioso camarín que hoy tiene, en cuyo centro sobre poético risco, a manera de colina cercada de vistosa arboleda, y adornado de · ovejas, pájaros, arbustos y flores, se ostenta la hermosa efigie de la Divina Pastora » (1). Débense rectificar dos errores rn que incurre este fino escritor: 1. 0 Que no tenía la Divina Pastorn de nuestra iglesia altar en el 1813: 2. 0 Que el actual camarín se construyó en dicho año. En ci.:anto a lo primero dicen las crónicas que inmediatamente des– pués de haber predicado fray Diego la novena de 1797, se comenzaron las obrns para el altar, quitándose el lienzo de la Inmaculada de Murillo que presidia el del ~agrario, precisamente donde está hoy el de la Pastora, y horadaron el muro parn fabricarle su camarín. Celebróse a la sazón capí– tulo provincial y en él, con muy buen acuerdo, se ordenó que se suspendie– ran las obras por oponerse a la serie colección de. pinfuras de Muril!o· El nuevo guardián, padre Juan Nepomuceno de Sevilla, cumplió la orden y restituyó el cuadro de la Inmaculada a su lugar. Las crónicas terminan diciendo: <\' Se colocó la Pastora con camarín y retablo que se hizo, y es– trenó el viernes de Dolores, 30 de marzo de 1798, en cumplimiento de su comisión y mandato de nuestro padre provincial . fray Jua11 Bautista de Cabra» (2),. En cuanto a lo segundo sólo dicen las mentadas crónicas: «El año de 1825, el 15 de agosto, se trasladó y colocó la Divina Pas– tora, María Santísima Señora Nuestra, al nuevo camarín, que construyó a sus expensas, con retablo y todo lo demás concerniente a esta capilla y altar, don Gas par de Marcos y Manzanares y su mujer, doña Josefa Monta– ña y Fuentes. Y esta comunidad, en agradecimiento a tan majestuosa obra, les cOncedió el patronato, etc., y sepultura debajo de la misma Señora o del camarín, q:.ie tiene su entrada, para los nichos, por la sacristía o por el cuarto recogimiento, que está junto al altar de nuestro padre san Fran'cis– co » (3). 1. Et ADALID SERÁFtco, afio 1900, p. 109.-2. fr. Angel. o. e,! l. I, f. 316 -3, 1b.! 1, 3, 0 , f 77,
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