BCCCAP00000000000000000000461

538 LA DIVINA l>AS-TOl?A Y E!L BTO. DIEGO J. DE! C. artista en el siguiente bosquejo: <José Fernández Guerrero, escultor espa– ñol de la primera mitad del si 5 Io XIX y padre del reputado pintor Joaquín Manuel Fernández Cruzado. 3studió en la Academia de bellas artes de Cádiz, siendo nombrado en 1819 (fecha equivocada) teniente director de i;:scultura de la misma y academico de mérito de la de San Fernando. En dicho año trabajó para el catafalco ... (de las _exequias de Maria Isabel de Braganza) una hermosa estalua colosal, representando a un guerrero, que con la mayor expresión de dolor, estaba reclinado sobre un vaso huma:-io griego » (1). Este vaso griego nos da la clave de su helenismo, o mejor dicho, del renacimiento clásico en bog·a, practicado por José Fernández Guerrero; y a ese estilo pertenece la ima¡;:en de la Divina Pastora , los perfiles de su rostro y la elegante apostura de toda su silueta. Así lo enseña, en su citajo articulo, Alonso Morgado: <Su autor t1..:vo presente algún original de la estuaria griega>. Y González de León dice de su autor, «que la copió de la Venus de Médicis> (2). Estamos conformes en que la escultura es de tipo neoclásico y de lo mejor que se produjo en su época; pero de ningún modo asentimos a que sea una copia de la Venus, de .Cleomene, porque ésta, además de ergui r la cabeza hacia arriba y torcer el rostro totalmente al lado izquierdo , l~vanta recelosa su mirada por temor que alguien la aceche. Todo lo cual es lo contrario de lo que represen :a la imagen de la Pastora. Mejor se hubiera dicho que tiene un g-ran parecido a la Venus del Museo vaticano, de Praxiteles, o a la Lemnia (Atenea), de Fidias, pero nunca que sea una mera copia, ya que Fernández Guerrero depuró su obra de todo atisbo pagano, invistiéndola de un aura sobrenatural, donde flota el misticismo , la piedad y la virgínea pureza de la Madre de Dios. La nueva imagen fué colocada en el camarín del aliar junto a la sa– cristía, donde estaba la otra bendecida por fray Diego, por este motivo enajenada (3). Posleriorme'l te se le construyó otro cci'marín en el aliar del Sagrario. Resulta éste, por su est~uctura, muy armónico: ni amplio ni peque– ño , ni alto ni bajo, sino de j ustas proporciones para el fin que se le desti– na. Su forma es un cuadrilátero con bóveda de media naranja alargada, que corta el muro del altar. Se le hizo un retablo neoclásico, todo de caoba obscura, con los frisos , cap i teles y basamentos dorados. Al decir de Mor– gado es «un espacioso camarín en cuyo centro, sobre poético risco o mon'– te cercado de vistosa arboleja, y adornado de ovejas, pájaros, arbustos y flores , se ostenta la hermos:1 efigie de la Divina Pastora » (4). Con motivo de la restacración de la iglesia, en 1897, el padre Diego de Valencína restauró , aderr:ás del retablo, el camarín , conservando el ris– co y la distribución de las figuras , según los pusieron con gran maestría . nuestros antiguos padres, que es un trasunto fiel del cuadro que dibujó 1. E NCICLOPEDIA U., JLUST., E. A. EsPASA-CALPE, t. 5 de apénd., p. 173. - 2. NoTICIA AR· TÍSTICA ... c., t. II, p. 261. - 3. Véas~ p. 378 de este libro, donde consta que en el 1798 se construyó el altar y camarín, que son los dedicado.s en la actualidad a la Virgen de los Do. lores. - 4. SEVILLA MARIANA, t. ¡v, P· 263.

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz