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532 LA DIVINA PASTORA Y t!L BTO. l>leGO J. DE C. LA DIVINA PASTORA DE CAPUCHINOS ·· Pa-storsita ·de-Jos cielos; que tenéis en capuchinos para las ovejas fieles el -más venturoso aprisco : Azucena misteriosa, cuyo perfume exquisito, esparce_el bien por la tierra como un aroma divino. , Perla de limpieza tanta, y tal claridad_y brillo, que aventaja en su pureza las del matinal rocío. · ¡Bien haya el alma piadosa que os puso en ese recinto, para ser_de gracia espejo y gloria de vuestros hijos! . ¡Cómo en !<;idas nuestras penas a vos, Pastora, cicüdimos, · y siempre nuestros dolores encuentran en vos alivio! · Sol que jamás tiene nubes, .cándido y her.moso lirio; ,e1;,trella de la esperanza _en las horas del peligro, ¿qué tiene vuestro semblante de poderos.o atractivo, que _si una vez se contempla . : jamás se deja en olvido? ¡ ¿e~ el perfjl delicado, los ojos 1i"egros y vivos, las rosas de las mejillas, o el blanco marfil pulido de vuestra serena frente_, espejo pe! cielo mismo, lo que os da tan alta fama de ce lestiales hechizos? No; sino el sello piadoso de amo r tierno y compasivo es el imán que nos lleva a vuestras plantas rend idos. Para vos entona el <1ve sus más armoniosos trinos, . y los aprenden las auras para enseñarlos al río. La cristalina corriente se lleva hasta el mar vecino, · con sus ligeras espumas vuestro nombre bendecido. Nombre que el pueblo celebra con inmenso regocijo, y al cual entona cantares por los ecos repetidos. Que así dicen expresando de modo breve y sencillo, cómo su belleza encanta el corazón de sus hijos. No diga nadie en el mundo, que sabe Jo que es bonito, si no ha visto a la Divina Pastora de capuchinos (1). , La palabra no puede expresar el encanto de esta hermosa talla, or– gullo .de la iconografía mariana, que es pasmo y admiración de todos los que tuvieron la dicha de verla. Sus dulces ojos de ar.diente mirada mater– na:, la virginál sonrisa de sus labios, su frente, mejillas y cuello de finísi– mo corte helénico, los matices nacarinos de sus carnes con traspare:icia angélica, el lindo contorno de la cabellera engastando con preciosas lír.eas la perla del rostro, la gentileza de toda la imagen en su señoril apostura, tan peregrina, tan mayestática, cual prototipo de Virgen, Madre y Reina en el acto de pastorear las almas en símbolos de blancas ovejas; su simpar conjunto de armonías, exaltado por la inspiración del genio a la cumbr, de la belleza y embellecido, después, con el místico traje y arreos pastoriles, de gusto y riqueza incalculables; y todo ese idilio poético, presentado en la policromía de su alegre camarín o en su risco procesional cobijado por l. SEVILLA MARIANA, t. 4, pp 270 y s.
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