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5.30 LA DIVINA PASTOIIA Y EL BTO. DIEGO J. DE C. Díchose está que un compañero tan íntimo del beato había de ser su imitador en el fervor y propaganda de su devoción a la Divina Pastora. En el grabado de la página 277 puede verse descomponiendo el estandcrte al lado del apóstol en la despedida de la ciudad de Caspe, después de su misi.ón. Probablementela imagen de la Divina Pa stora de nues tro coilnn– to de · Sánlúcar, hermosa talla estofada, es fruto de su celo, durante su guardianía en dicho convento. · Pe~o lo que singulariza al padre Otura, elevándole al _escabel de la inmortalidad, es el haber traído de Cádiz en el año 1802, durante su primer guardianato de Sevilla , la hermosís ima imagen ·de Pastora, que se venera en .nuesti·a iglesia de dicha ciudad, sacrificándose por el!a la que bendijo el beato, que fué enajenada y cuyo paradero se ignora (1). La nueva iniagen por su singular belleza, por la devoción y entüsias– mo que despertó en Sevilla desde que la vió, y por hallarse en la iglesia y convento, cuna gloriosa de la advocación, fué siempre veneradísima y es– tá llamada, sin ser la primera, a constituir como l'I centro principal de la devoción. Por tales motivos le d_edicamos parte de este capítulo. Parece ser que el padre Otura encargó al arlífice una imagen de la Pastora Divina que fuese el trasunto de toda la Salve: Jlejna y Madre de misericordia; vida, dulzura y esperanza; clemenfe y piadosa para los des/errados hijos de Eva ... Los ángeles debieron mover la gubia del ins– piradísimo imaginero, porque su obra no es terrenal, lleva el quid divir;um de lo sublime, que encanta e hipnotiza a cuantos la contempla rn. Rapfrix cordium, dijeron a la Virg·en san Bernardo y san Buenaventura, y esto mismo r.uede decirse a esta portentosa imagen ; descrita finamente por don Alonso Morgado .asi: · . «Es· de tamaño natural, y se ve sentada bajo un fron_doso _árbol, vesti– da del .ti-aje usual tan conocido, con su pellica de armiño, manto terciado sobr.e t.Íno de ·sus hombros, báculo en la mano y somb r ero pastoril. (2). La cabeú1 .está .hábilmente 1,11odelada , el rostro es bellísimo, gracioso y dulce a la vez, lleno de celestial encanto, diri giendo su mirada a las ovejas que la .rodean, contemplándolas llena dé ternura, y como atrayéndolas cariño– sainente a su 1;edil. Si la .examinamos bajo el concepto artísti_co, a·I primer gol.pe ·de vista no ·se oculta que su autor tuvo presente algún original de la estatuaria.griega, pues sus líneas, rasgos y perfiles, denotan desde luego ese carácter propio y exclusivo de los modelos de la antigüedad y no de cualquiera de ·ell;os, sino de uno de -los más afamados y conocidos en el mundo artístico y literario , (o). . , : El folklore sevillano, orgulloso de poseer beldad tan peregrina, canta ufano y retador por los labios de su poetisa , Isabel Cheix, la hermosura de 1::sta imagen en la poesía que sigue: · l . Fr. Angel, Q. c., l. I, f. 361. - Hace unos tres años adquirimos una imagen que poseía desde principios del siglo XIX cierta familia de Sevilla con los datos de sus sucesivos posee– dores. Por su tamaño, época, ser de vestir y sus antecedentes parece ser probablemente la que bendijo fra y Diego Seguimos documentándola. - 2. El sombrero es de la época del escritor, pues anteriormente la imagen usaba la toca, como puede verse en el grabado reproducido. - 3. SEVILLA MARIANA, _t . 4, P· 263.
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