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FIESTA bs LA biviNA PASTORA EN LA TOSCANÁ 2. Dilectus meus * descendit in hortum, ut pascatur in hortis, et lilia colligat. 3. Veni, * dilecte mi, egredia– mur in agrum, commoremur in vil lis. 4, Fons:· hortorum, pu.teus aquarum viventium, quae fluunt impelu de Libano. ' 5. In hortis nostris * omnia poma nova, et velera, dilecte mi, servavi libi , v. Pulchra es, et decora, filia Jerusalem. R. Terribilis ut castrorum acies ordinata. Ad Bened. Ant. Indica mihi ubi paseas, ubi cubes in meridie, ne vagari inci– piam post greges sodalium tuo– rum. Oratio Deus, qui universum mundum ineffabili providentia regis, atque g·ubernas; praesta nobis famulis mis¡ ut, intercedente beata Maria semper Virgine, quae vigili custo– _dia nos pascit, ab hostibus defen– si, et fructus tui dulcedine satiati, ad coel.estem patriam securi per– ducamur. Per Dominum. JI Vesp. Omnia uf in I praeter sequentia v. Per te salutem hauriamus, Virgo Maria; . R. Ex caritate et passione Chris– ti Filii tui. Ad Magnif. Ant. . CuH'] vi_disset ergo Jesus * Ma– trem et discipulum stantem quem diligebat, dicit Matri suae: Mulier, ecce filius füus. Deinde dicit disci– pulo: Ecce mater tua. Et ex illa hora accepit eam discipulus in .. sua. pues tu voz es dulce, y tu faz her– mosa. 2.ª Mi Amado bajó al huerto, para ser apacentado en la granja y coger los lirios. 3.ª Ven, Amado mío, salgamos .a'! campo, conmoremos en sus vi – llas. 4. ª La fuente de los huertos es un pozo de aguas vivas, que flu– yen con ímpetu del Líbano. 5.ª Guardé para tí, Amado mío , todas las frutas nuevas y pasadas de nuestros huertos. v. Pulcra eres y agraciada, hija dejerusalén. R. Terrible como un ejército en orden de batalla. Al Benedictus, Antífona Indícame, dónde apacientas, dónde sesteas en el mediodía, pa– ra que no empiece a vagar tras los rebaños de tus compañeros. Oración Oh Dios, que con inefable pro– videncia rig·es y g@biernas el uni– verso; concédenos a tus siervos que, intercediendo la Bienaventu- ·rada siempre Virgen Maríe que con vigilante cuidado nos apacien– ta, defendidos de nuestros enemi– gos y saciados con los frutos d_e tu dulzura, marchemos seguros a la patria celestial. Por nuestro Se– ñor.. , En las segundas · Vísperas, todo como en las primeras, menos lo siguiente. v. Por tí alcancemos la sal – vación, Virgen María . R. De la caridad y pasión de Cristo, tu Hijo. AJ Magnif~cat, Antífona .Como viese luego Jesús a· su Madre y al discípulo amado, que estaba allí, dijo a su Madre: Mu- ~jer, he ahí a tu Hijo. Después dijo al discípulo: He ahí a tu Madre. Y desde aquella hora la recibió el discípulo como Madre suya,
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