BCCCAP00000000000000000000461
DEFENSA DEL P. SANTANDER SOBirn SU ACTUACIÓN 511 recer en juicio en cualquiera de los tribunales establecidos. Si entonces compareciese, yo le demostraré que neque in Jegen, neque in temp/um, neque in regem quidquam peccavi (1). Y siguió viviendo • pobre y humildemente en Francia, hasta que una annistía de Fernando VII permitió a los expatriados de la guerra que pu– diesen volver impunemente a su patria. Este era uno de los anhelos del padre Santander, y al punto se pre– sentó ante España con su frente alta y limpia para vivir retirado, pobre y humilde, en el pueblecito de Santa Cruz de lguña, donde murió santa– mente el día 2 de marzo del 1831. Así eclipsado desapareció de la tierra una de_ las figuras más eminentes de España, un gran apóstol de la D:vina Pastora sacrificado por sus ovejas. ¡Tan grandes son los poderes de las circunstancias, y tanto virus en– cierra el ariete de la calumnia, de lenguas viperinas y de plumas insol– ventes! 1. Con esta defensa, en su primera parte de mal gusto, nada logró.etveja.do obis– po, pues la ola de difamación llegó a la historia. Véase lo · que medio siglo después escribió V. de la Fuente: «En el fólleto que publicó éste (el padre l'vÍ'iguel Martínez, después obispo·de Málaga) con el título de Los fAMosos TRAIDORES, maltrató de una manera foriosa a los afrancesados y en especial al P. Santander. No era un religioso, mí_nistro de paz, qui~n debía ensangrentarse de esta manera con los vencidos, añadiendo aflicción al afligidó y arras– trando por el lodo la mitra de un religioso respetable, a.quien un momento de obcecación había hecho desertar-de su puesto,. HrsTORIA ECLESIÁSTICA DE EsPAijA, . t. 3. 0 , p. 472, y en el t. 4. 0 , p: 289, añade: «Se intrwsa en el obispado de Huesca.escolt~do por tres mil francesev.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz