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l>EFBNSA DEL P. ,SANTANDER SOBRE sil ACTUACIÓN 509 se ha dicho, limitándose a dar gracias a Dios por .el fi'i1 de la ·güerra, :y •. si– guió ejerciendo su ministerio como antes, en armonía con el invasór, y .con el cariño de los zaragozanos, de (iiuienes fué el paño de lágri!TJél~. La presencia del obispo en Zaragoza hizo un bien inmenso, pues co11 - su in'f'luencia sobre los generales franceses sacó de las cárceles de la ca– pital, de Jaca y Pamplona a multitud de eclesiásticos y seculares, como tam– bién •él otros muchos de su destierro en Francia. La mayoría de los canó– nigos· de Zaragoza, H.uesca y Berbastro, muchísimos párroco's, religi:osos y seglares de toda condición, debieron a él su libertad (1). El hambre, la rniseria y la peste as(ó)laban la ciudad. y el prelado pe,– sonalmente iba a visitar los enfermos y apestados y les prodigaba toda : clase de consuelo. Los males que evitó, fueron incontables y sólo .pueden compulsart>e por los que sufrieron otras ciudades sin obispo. Al volver a Zaragoza el general Suchet, después de su victoria en Bel- -chite, comunicó al obispo que el nuevo rey le había nombrado goberna – dor de todas las iglesias de Aragón, entendiéndose en ello no la jurisdic– ción, sino la. representación de los eclesiásticos ante el g·obierno francés, para tratar .loi:asuntos de aquellos. Poco después fué nombrado igual– mente .obispo de Huesca, de cuya sede se posesionó y ,recibió del écJbildo la -jurisdicción. Al mismo tiempo el señor Arce, que seguía ausente ge ~u archidiócesis, lo· nombró nuevamente gobernador de la misma. Con todos estos poderes actuó para bien de la Iglesia y el de los ciu– dadanos; pero cuando se supo en Bspaña por la Gaceta sus ¡:¡ctuaccione.s, el escándalo fué formidable. En .conversaciones y por escritos se lanza– ron contra el famoso obispo los más ultrajantes dicterios, que ·la -pluma , se resiste a copiar. Durante varios años fué el blanco de los ,tiros, de los que se. [[amaban leales, señalándolo como traidor,. sacrílego, apóstata, · mal éspañol, etc; .. (2). Der1;otadó el invasor, huyeron con .su ejército muchos españoles, ti.1- dados de afran'cesados ,por la actuación con él durante. su dominio. La persecµción cóntra·ellos fué tremenda. Entr.e los fugitivos iba el padre Santander. En su destierro leyó un folleto d'el padre mercenario,_{ray-Manuel Mar– •tínez,. titulado:.Los famosos traidores refugiados en . Francia, cpnvenc/– dos de sus crímenes, donde se les llama embrollones, bandolerqs, rebs de robos, s_aqueos, e incendios, impíos y renegados... , · Creyóse incluíoo en: el .número de ellos , y para defenderse escribió al .autor del folleto una carta, justificativa de los hechos ocurridos. y de sus actuaciones; rogando al comendador de los mercenarios c_alzados d~ Va– lladolid; superior de aquel, que la hiciera leer en el refectorio y s.<i)a creía escrita según Dios, _obligase al padre Martínez a_ retractarse y dat ·Una sa- . tisfac'ción ·pública de las injurias que le ,había inferido. . Por n1ucho tiempo aguardó respuesta, y cuando llegó fué para enconar más el élsunfo, é!ñé!diendo nuevéls recriminé!ciones, ya personales Y. en for– ma no .sólo irreverentes, sino de pésimo gusto, lo quefodica la bajé! índole de: su·autor. ·. Con to~o ~sto Y· lo que s~ hé!blaba y- ~scribí~ se creyó. difamadoy, l. Ib., p. 214: - 2. Ib., p. 217.
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