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SEl?MÓN DEL P. SANTANDER EN LA 1. a FIESTA DE LA DIVINA PASTORA . 5Q5, sejos de sus amigos, .a las arnonestaciónes de sus superiores y .a los,gri– tos _de su misma conciencia, ya al mirar la amable condición de.esia .duJ..,. císinia Pastora, que·entraba en sus pueblos buscando los enemigos de su Hijb para reconciiiarlos con El, aUnque ·1e habían crucificado segunda vez . con sus culpas, buscaban ellas también a sus enemigos para abrazarlos. fiernaú,ente y .olvidar los agravios recibidos. Aquellas que, inquietas en s~ interior por los desórden_es,de su mala · yÓn,ducta, por . el abu,so de los santos sacramentos, por los escándalos dados a sus prójimos , que ja:11ás ha'bían visto amanecer en su espíritu un día claro y sereno, ya poi: medio · de _una confesión general bien hecha lograban la paz y tranquilidad delco– razón, que tanto tiempo ha_bfon .menester . ¡Ay! ¿Cuándo acabaríamos, si pr_etendiéramos referir menúdamente las gra.ndes misericordias de Mqría con lo_s pecadores? . . · «Pe'ro los justos, aquella.salmas felices qüe, cumpliendo. -sus ·obliga- clones con Dios, con el prójimo y consigo mismos , experimentaban sin em- · b¿¡rgo su tibieza, su flojedad y sus ligeras faltas, luego que la Madre del Pastor Bueno ·aparecía en su pueblo como ej eri1plar de toda perfección, se reanimaba su .espíritu, cobraban nuevos fervor'es y se hacían más con.ti - · nuos .en la ora.ción, . más severos en Ja penitdncia, más ·frecuentes en .los santos sacramentos, más benéficos , más sociables, más caritativos con sus hermanos, y más humildes, más sobrios y .modestos en sí mismos. . «¿Qué gozo experimentaría aquel varó,n justo, si aho} µ vivi~rí'l, ;vien,- d<;> aquella su devoción , que tan preciosos . frutos producía en · sú . tieITJpo, . fortificada con un decreto pontificio Y. atiiorii<':19ª con. una festivida.d · ,é;l ¡n.ui; l\ ·; en todos los capuchinos de España? ¿Pero · qué digo si él vivie1:a?· Vive efectivamente con ventajas en un venerable hermano, que rs en el -día honor ge·núestro séinfo hábito, clarín del evangelio; nórma de n¡ligiosós vir'tuosos, pauta de excelentes predicadores y modelo de misionerós perfectos. ¡Qué! · ¿No conocéis por estas señas al mlly reverendo padre ;fray Diego Jos·é' de Cádiz? Sí, vosotros le visteis , vosotros le o·isteis en éste mismo púlpito ' que indignamente ocupo , y sabéis que cuanto he dicho es nada respecto al · admirable conjunto de sus bellas cualidades.. ¿Hay rincón-decidme-'-hay puéblo ; ciudad, provincia o reino en toda España que este hombre ir'lcom-·• parable no haya corrido, acompañado de su grande Protectora; la Madre del·Pastor Bueno, cuyas misericordias ha ·publicado con una gracia y una " unción inimitables? Permitid al afecto que le pr'bfeso haya hecho mención ' de ·este venerable -religioso en vez de hablar de los individuos de esta san – ta ·casa , que con edificación .y buen ejemplo del prójimo ·han hecho ·por , tantos años sus apostólicas expediciones a mayor gfo.ria de 0iqs, culto de· la Virgen nuestra Señora y su propia santificación»,.. · ·Aqul cortamos el hilo del grandioso discurs.o para consignar qt.íi todo e·sto. se dijo desde la cátedra sagrada, viviendo áún fray ' Diego de Cádiz, . c_~n .~a¡jrobq.ción y plácemes de_aquella venerable comunid?d, del clero y de la iíli11ensa·muchedumbre que lo escuchaba. Es ·el ·mayor elogio y el me.jor panegírico del apóstol de la Divina Pastora. Por el matiz locál que reviste · la efus ív•a contrlbució.n de lo·s !ore.sanos a estos · sagrados cultos y p.Qr .las . alabanzas que el,orador les dedic,a-, evocando s.u gratftud y gener.osidc1ci para 1-éi Diyina Pastor('!, nos permitimos añadir e·st9 µ!tima cita p.el dlscurs.o ,, en: qúe .después de _recor.clarles la,s ,g-1:ancl~s .figur~s . !fe_ios _-p.r.Ótotip.9s,_ deL

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