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SERMÓN DEL P. SANTANDER EN LA 1. á FIESTA DE LA DIVINA PASTORA /;Ól no: Tu solu's péregrinus . in Jerusalem'? Ciertamente, hombre, · cua;quie- . raque sea_s, será~ un peregrino en la Iglesia universal, pues no 1¡Jer~ib~s 1: lo que esta a la vista de todas las gentes. ¿No ves que no hay pl·ov111c1a .alguna en el catolicismo, en que esta admirable Madre no tenga a·lgún cé– lebre santuario.? .¿Hay corte, hay ciudad algun.a en que no veamo! :alguna: iglesia? ¿Hay aldea sin altar de la Virgen, casa sin alguna estampa? Tu so– lus peregrinus in jerusa/em'? ¿Pues no divisas cómo el clero , las Con– gregaciones religiosas de uno y otro sexo, los reyes y los vasallos, 'los po~ bres y los ricos, los sabios y los ignorantes, los nacionales y los extran- jeros, todos a ·un:a voz confiesan los favores que han recibido de María? _Favores en el alma, favores en el cuerpo, favores en la hacienda, favores . ,en la e.sHmacion y en la 'honra, favores en la vida, favores en la n)Uerte, favores aún después de .la muerte con las almas del purg·atorío:. ¿Cuándo acabar,íamos, si_quisiéramos explicar algo de esto Tu solus peregrinus jn Jerusalem'? ¿Pues no lees en tantos centenares de libros tantos millares de casos prodigiosos , que manifiestan el amparo de María Santísima para con , sus devotos? ¿El cautivo no le debe su libertad, el enfermo su salud, el .muerto su v~da : e1 pecador su· gracia, el justo su perfección, él solcl,ado su defensa ·en l.a batalla, el menestral su alivio en el taller, el labi·adcfr su des– canso en las fatigas de la agricultura, el comerciante la prosperidad de su comerciO, el sab.fo el adelantamiento en las letras, el ignorante' la compe,– tenté instrucci,611? Sí. por cierto, responde san Bernardo en las lecciorúis de .este dí.a: Nec es/ qui se abscondat a ca/ore ejus. No hay persona que esté distánie del · ampa'ro y pí·otección de María. Ella es una Señor.a . llena de poder y una Madre llena de bondad. Ni le falta potestad para hacer b;eri:– decía el mismo san Bernardo-ni voluntad para hacerlo: Nec volunlas iffj deesse potes/, nec facultas , ¿Qué podréis pedir o desear que la Virgen no . pueda conseguin!el Señor? ¿Qué podrá negar el Padre Eterí'i'o .a ta1 Hija? ~ . 1, f I , '~• · • ¿Qué rto concederá el Eterno Hijo a tal Madre? ¿Qué ·re'husi:¡ra ,'et Eterno Espíritu S¡:mto a {al Esposa? Consiento , Santísima Vir.gen ,.:_'añad;e--'.'eJ inls– mo santo-conve:~go que no hable jamás de vuestra m¡'ser i ' ord·ia\,,de la bondad con que {hiráis a todos, si hay alguno que pueda , ~ec¡r ,q\ie 'r(p lo has soc9rrido enJ a necesidad cuando te ha invocado con fervor y' c'pnfi~n– za. ¿Sóis pecadores? Pues vos, oh Santísima Virgen, d'ecí,¡i ,s_Jn 'Agu~tín, sóis la única esperanza de los pecadores: por vuestra ,: i'~fé~ii~sión espéh 1- , · - " ·· \ ~r-· r inos conseguir el perdón de nuestros pecados y los premios,. eternos. 6 Sois justos? Pues, si continuáis de corazón en servir y honrar co.mo tale1( a la Santísima Virgen , os salvaréis seguramente-decía san .Buenav. ent:ú.ra -. ¿Y vosotros, qué decís? Que es menester ser un peregrino 'rríÍ1'y ·f pró ,y· ex– traordinariu en la Jerusalén de la Iglesia .para negar est.a ver.dad. f :q os hago justicia. No la negáis vosotros , antes confesáis con toda ingent'iidad que si en tal apuro, en que os visteis, no hubiera·sido por el amparo de la Virgen;' a quien de corazón llamasteis, vuestra honra se hubiérá perdido, vuestro delito se hubiera publicado y vosotros quedado por ejemplo de la :humana fragilidad;,. » (Segunda parte. Con un magnífico prólogo sobre la ingratitud, vj ~ne a proponer que ese · vicio feo y enorme 110 cabe en la Iglesia ni eiÍi : la ürden,é.!' tp.ue ,hina, ni en sus oyentes , ., cuando se ,· tratéi .de lós: :benefiei~_, . y ·favorifa·recibidos de la Madre del Pastor Bueno. En tres párrafos vi / '"
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