BCCCAP00000000000000000000461

500 LA b(VINA PASTORA V BL BTO. DIEGO J; oe c . . los tiran_os y los astutos sofismas de los impíos~ .la defenderá con ·su vir– tud en su infancia, caminará con ella hasta los extremos de la tierra, se alegrará con la milagrosa fecundidad de sus hijos, y a sus favores deberá el no ver su término ni su senectud por los siglos: Jpsa con/ere/ capuf tuum. Así se ha hecho visible en todo el orbe la protección que la Madre del Pastor Bueno ha dispensado a la Iglesia ... ~ · · (Después el orador se extiende largamente sobre la protección de la Virgen a la Orden capuchina, apareciéndose aquella y obrand~, un gran prodigio para salvarla en su nacimiento de una muerte prematura .' decreta– da por los hombres y el demonio, moviendo al roma rió Pontífice para que en vez de suprimir. la Reforma de los capuchinos, la aprobara felizmente con su bula, Zefus refigionis; y continúa su oración de esta forma): «Ved ya ahí cómo de esa pequeña grey se forma un pueblo numeroso, que llena toda la tierra, Ved cómo esa tierna planta crece y se., aumenta hasta hacerse un 'árbol frondoso, cuyas ramas se extienden hasta 'los extre– mos de la tierra. Ved, finalmente, cómo protegidos de 1~ Madre del Pastor Bueno, edifican monasterios, fundan provincias, y recibiendo eq su seno innumerables hijos, se pueblan de capuchinos los reinos y repúblicas de Europa. Los príncipes que, mal informados antes, pretendían su destruc– ción, pretenden ahora, atraídos del buen olor de sus virtudes, su cómpañía. España, Francia, la Bélgica , Alemania, Polonia, Bohemia, Hungría, Italia, a competencia los solicitan, los llaman, los convida 11. Madri.d se ilustra con los admirables ej~mplos de los Quirogas y los Chiusas; París se admira con las ilustres virtudes de los Joyosas y Lambalas; Roma se edifica con los estupendos prodigios de los Cantalicios y Rainerios; Viena se pasma .con las obras maravillosas de los Brindis y Tifernos; Constantinopla ve 'Correr en defensa de la fe católica la sangre de los Leonisas; la Retia se ilustra con el martirio de los Sigmaringas; Turín, Tqscana, Córcega ... pero, Dios inmortal, ¿qué lengua de hombres ni de ángeles explicó jamás la longitud, la latitud y profundidad del poder de la Virgen, como decía san Bér,,nardo, para proteger a su pueblo? Leed nuestros Anales, y veréis :.~Jl elloá cémo la Madre del Pastor Bueno asiste a unos capuchinos en la hora de la .muerte, a otros los lleva por la mano sobre las olas del mar, a que los habían arrojc1do llenos de furor los navegantes: en esta parte los recrea con viandas del cielo cuando desfallecen en los caminos; en la otr51 les trae de beber un agua milagrosa, aquí los libra de'tós más inminentes peligros; allí los llena de las más grandes misericordias, y en toda'$,partes se muestra una Madre admirable, amparándonos, defendiéndonos en imeS'– tros trabajosos principios, en la casi milagrosa propagación de nuestro aumento ·y en el dichoso fin que después de nuestra peregrinación espera·– mos: Supra modum aufem Mafer mirabifis. ¿Lo será menos respe::to .de vosotros? · ·. «Si por desgracia hubiere alguno tan estúpido o tan impío en mi'audi– torio que io ignorase o lo contradijese, ¿no podríamos decirle lo que los -apóstoles que iban a Emmaús dijeron a Jesucristo sin conocerle: Tu so!us ·peregrinus inJerusafem? Verdaderamente eres un hombre peregrino en Jerusalén ; pues ignoras lo que ha pasado delante de rt,¡iestros ojos y que 0 todo el mundo ha visto con la mayor püblicidad. Estas admirables y mis'– teriosas palabras aplicaríamos con la más gr'ande propiedad al que no co– nociese o {legase los favores que ha recibido de la Madre del Pastor ,Bue-

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz