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CAPITULO XLV El padre Miguel de Santander - Su oratoria - Su amistad con rray Diego _- Sus escritos - Expedición del beato a Galicia - Entre– vista de ambos - Versos del padre Santander alusivos a la Divina Pastora - Parte del sermón predicado por el padre Santander en la primera festividad de la Divina Pastora - Es nombrado obispo auxiliar de Zaragoza - Su celo h~roico de pastor por las almas - Sus actuaciones durante la invasión francesa - Por ellas es difamado y calumniado - Su defensa. Entre los hermanos en religión de fray Diego que, influenciados por él, coadyuvaron a la difusión del culto de la Divina Pastora, merece singu– lar mención el padre Miguel de Santander, capuchino de la provincia de Castilla. Fué secretario provincial, guardián, custodio general, visitador, calificador de la suprema Inquisición, consejero regio, examinador sino– dal del arzobispado de Toledo y obispo auxiliar de Zaragoza. El padre Santander (1744-1831) es una figura cumbre, astro de prime– ra magnitud de la oratoria sagrada de España, que brilla en todo el ocaso del siglo XVIII, para iluminar la aurora del XIX, en el que, siendo ya obispo auxiliar de Zaragoza, se ve envuelto en los torbellinos de la inva– sión francesa y por ello eclipsado en la restauración del trono. Fué reli– gioso muy austero y piadoso, de recta intención y misionero celosísimo por la salvación de las almas. Adornado de dotes extraordinarios de inteligencia y de una cultura poco común en su tiempo, dió el golpe de gracia al culteranismo y concep– tismo gerundianos, que tantos extragos causaron en nuestra patria, para implantar el período claro, robusto, armonioso y encendido, que dió ori– gen a la escuela apologética, que aún perdura en nuestros días. Representa el padre Santander la corriente oratoria de Francia, que estudió a fondo, como también los elementos importados de Italia, y era estimado en España, como un Segneri o un Lacordaire, por su cultura emi– nentemente europea, su elocuencia y gracia en el decir, su elegante accio– nado, y por el fuego que prestaba a la palabra divina.

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