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482 LA DIVINA PASTORA Y EL BTO. DIEGO.J, DE C, nio de. 1828, otro provincial, el padre Ildefonso de Ardales, amantísimo de Ía glori~ dé fray bieg_o, expidió-una circular a todos'ros conventos ordenan– do recog_er lo_s escritos y prodigios del taumaturgo gaditano, para incoar la cau·sa, fué noni'bracio el'padre Salvador de Sevilla su primer procurador, a pesar efe_su·s_gravísimós 'padeci111ienios, porque ninguno, como él, podría llevar. a _feliz término_fa pesadél misión del proceso. . . El padrg Utrer_a hace Nncapié sobre este asunto y dice: «¿Quién, sino el vener¡:¡ple, padre _(Vei:ija.).podí?I qar .tan.tos pa_sos y _tan molestos, hablar a tantas p~rsonas, tomar tan.tos conocimientos para , que estuviesen co– rrientes y a sus tiempos los sujetos · que habían de _declarar? pi, con su amable.política y -con la dulzura· de su _hµrnildad rendía los ánimos. de los señores j¡.ieces 12ar.a que, :no· ql:,stante sus penosísimas tareas, se prest1'– sen g4sto;,os _a ,las d,e] nue,vo _tribuna_] sin ·otro inte_rés . que la gloria de la Religión. EJ, cu¡:rndo mtJi:ió,, dejó la ~au_sa casi concluida, y a sus diligen– cias y pasos se debe cuantoJ,~ ha _hec;h.9 ~ (1).. De este modo tan eficaz logró adelantar . el proceso rápidamente y fué agrupando esa pl.éyade .de..docúmeiitós preciosís,inios e inagotable.s, con que formularon las pósicion·es .de lá :causa y sirvieron y sirven para mode– lar la gran figur.a del nuevo Santiago. ·Así también pagó .c:i su maestro fray Diego la de-uda de .grátitud por·lós beneficios que le otorgó durante su vida. A-•principÍos de septiembre .de 1830 se agravaron los ataques: el médi – co le ordenó.guardar cama; pero él, saca·ndo fuerzas de la flaqueza, seguía los trabajos sin atender a ·su salud, : El dfo 8, fiesta de . lá Natividad de la Virgen.,.fué a decir. mis.a a la iglesia del convento de sa.n Pablo , por. el amor que profesaba a la imagen de la Virgen. del Rosario, ·ante lá cual se lo re– zaba d_esde niño con su mé)dre:y. por léi veneración -que seritíá por los pa– dres dominicos,·a quienes debía su for.mé ;!ción religiosa y literaria. Con– cluida su misa, ·perhianeció en su iglesia para oir · otra ; segúri su costum– bre; y .estando de pie,· quizá . durante el evangelio, le acometió un fortísimo vértigo que ·le hizo caer en tierra con tal golpe que resonó en.toda aquella espaciosa iglesia (2). Quedó sin sentido, sObre la ceja derecha . tenía una grande ·herida, y todo el rededor del .ojo ennegrecido (3) .. Los padres domi– nicos le prestaron caritativa asistencia y: como nuestro. convento.dista mu..: cho de_aquel, optaron por llevar al enfermo a la casa de su sobrina, doña Teresa.,Caravallo., sita muy. cerca, en la calle Francos. La familia trajo de consuJ.ta -a'Ios mejores ciru)anos y ·su.receta fué que se · le administrasen los úlÜmós sacraÍ1ientos. El padre guardián les pregüntó si habría perjui– cio en traer al venerable a su convento, y contestáronle que no había inconvenientes. Todo esto se lÓ comunicó ar moribundo. el cual contestó: padre, yo estoy pronto, porque siempre he querido morir entre mis her– manos; pero no podré ir'a píe, porque no estoy capaz de eso. Expres'.ón, que delata su vivo amor a la observancia regular, practicada en su vida religi_osa (4). . __ _ . _ _ _ _ El domingo, 12, fiesta del Dulcísimo nombre de María, fué fr 9 ido- al convento en una silla de manos, en aquella misma nocl1e recibió con gran feryor y rec;ogimiento el Sant9 Viáticq y._a Ja. mañana siguiente le adminis– tró los·sa_ntos Oleos su biógrafo, el padre Utrera, tes!Ígo de su devoción 1, O. c., V, p. 29 - 2. lb., VI, p. 28, - 3. lb. - 4. lb., p. 29,
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