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474 LA DIVINA PASTORA Y EL BTO. DIEGO J. DE C. ·Oculto ·el demonio me espera y aguarda, y cual lobo astuto me pone asechanzas. Sal, Pastora mía, tu mano levanta, no olvides la oveja tan pobre, tan flaca. De ellos, Madre mía, me veo cercada, mira que me llevan . sí tú no me amparas. Yo espero, Señora, . que en toda borrasca, tu nombre, María, será mi esperanza. · Pastora en la tierra, Pastora en las aguas , en cualquiera parte tus ovejas salvas. Ven, hermosa mía , ven y sin tardanza , Paloma querida, vuelve acá la cara. Suene en mis oídos tu v_oz agraciada, pues tu rostro es bello , dulces tus palabras. Llévanos, Pastora, y, tras tí con ansias, al olor iremos de tus dulces gracias. Protégeme presto bajo de tus alas, pues me afligen mucho mis aciones malas. Acuérdate, Madre, que si ahora soy mala, entre tus ovejas antes me contabas. Pastora , Pastora , socorre mi alma, que a la mortal culpa cae precipitada. No quieras tardarte, porque ya le falta resistenc'a y fuerzas a la confianza. Y pues tus devotos tanto de tí alcanzan , en el bien te pido mi perseverancia. Angeles del cielo potestades altas , ·a mi gran Pastora venid a ensalzarla. Al Padre y al Hijo la gloria sea dada, y al que con entrambos es una sustancia . Alabada sea la Trinidad Santa, porque a mi Pastora la llenó de gracia . Consta la autenticidad de estas coplillas en muchas hojas volantes, en l:a obra, El capuchino sanfificado en su pafria (1) y en Sevilla Ma– riana (2). Desde los tiempos del padre Verita hasta hace pocos años se canta– ban indefectiblemente por el coro de los frailes y por el pueblo en nue::;tra iglesia de Sevilla después de la función de la tarde, en los días festivos y al final de la novena, que anualmente se hace a la Divina Pastora. Es algo tradicional de esta -sagrada imagen, que va olvidándose ahorn, y serícJ. de desear, en obsequio de nuestros antiguos padres, que otra vez se reanuda– ra su canto en lcJ. fornía típica con que se hacía antes. En hojas volantes se hallan otras estrofas , que deben ser ciertamente del P. Verita y las recogemos a continuación para que no se pierdan en lo futuro. l. P. Utrera., o. G., IV, p. 36. - 2. L. e, t. 4.º, pp. 278 y s.
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