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DEVOCIÓN DEL V. P. VERITA AL S . ROSARIO Y A LA DIVINA PASTORA 471 tiempo en que estuvieron· di --:ueltas ·las Ordenes reHgiosas por decreto napoleónico, p1;1es eritonc\·s prefirió andar errante e"irse a puéblos no do– minados por el eneniigo ; y hasta 0 ~nJJg:r.p ~ ..P2r!.1Jgal; antes que despojarse de su hábito capuchino (1). . .. ., ···. ·«:''\v<',t:> . · . Vuelto a Sevill,a, su celo se acrecienta, hace por ·SÍ y adquiere gran número de rosarios que reparte gratuitamente a los fieles para que den gracias a la Virgen por habernos libertado del invasor. ·· El 11 de octubre de 1821 visitó Fernaiido VII con toda $U real familia a nuestro convento, y hablando con el padre Veri 1a le· preguntó:-¿Cuán– tos rosarios llevas repartidos?-Contestá,ídole el venerable·:--'--Hasta aho– ra, c_dmo dosci~1 tos doce 1i1i1'- . Número qué subió a los trescientos milla- res e.n el resto de su vida (2). . Esta pródiga·devóción' qel padre Veritd llenó de rosarios a toda Es– pctña y hasta los .en\,i·abari "al extrarijero. El inonarca ·por dos ·veces se los ma11dó pedir para 'su ,rean~·rnilia, y' él 'pesar de ser 'tan humildes y senci– llos se generalizaró1i :entre las 'damas d'e la nobleza (3) . Estaba facultado por el reverendísimo -padre ' g·eneral: de los dor'ninic ·s para bendecirlos y aplicarles muchas indulgencias; y era .'aignó de verse el' gran número de rosarios que, en las vísperas de los 'días ·festivos le ·enviaban sus bienhe– chores para que juntamerite los bendijera.·con· los que le presentaban los fieles a la tarde siguiente cuari_do .prédi·caba eri el malecón -(4). No es de extrañar·que se haya representado su figura, como siempre lo vió Sevilla por sus calles: cargadQ de una abultada alforja; llena de ví– veres para los frailes y los pobres; desbor.dándose por la escisura les ro - shrios , que iba rép.artiendo. · ' · · ·· · · ·. • • · Su devo.cLón intensamente filial a la Divína ·Pastora y lo que trabajó por difundir su culto le dan los honores de gran apósiol. · ·Tenía siempre en su celda una imagencita de la Divina Pastora y a ella acudía a todas horas en busca de su protecciól) y ayuda . Mandó sacar mu·chas copias de ella para repartirlas y así mismo hizo burilar varias planchas para grabados, los que difundía profusamente entre los fieles con el fin de que en todas las casas fuese conocida y venerada la Divina Pastora. Dos de esas planchas se conservan en el Museo de la Divina Pastora y se las llamaba las del padre Verita.: . Cuando se aprobó por la Santa Sede la festividad litúrgica de la Divi– na Pastora, fué elegido por la provincia, como el orador más ·digno, para que le predicase en su día , siendo el prinier panei;ritista de tan solemrié función, que desde entonces se viene celebrando anualmente en honor de· la Madre del Pastor Divino (5). _ Fruto singular de aquella novena ·predicada por fray Diego en Sevilla fué el que se limaran las asperezas entre la comunidad de capuchinos y la primitiva Hermandad, y que por decreto del ¡,adre provincial se renovase el pac to o ·concordla, de que tantas veces se ha hablado, donde se·obJi, ..:- día 27 de agosto, en que entraron los espaüoles y se apoderaron de Sevilla». Ib., f. 207. - l. Salió de Sevilla el 24 de enero de 1810 a Ubrique, Algeciras, San Roque, Gaucín, cortó por Caüos Santos para las Algámitas, SaucejÓs, Puebla de Osuna, y de aquí pasó a Portugal hasta ...que volvió a Sevilla, haciendo todas estas caminatas a pie y esquivando el encuentro c::m los franceses . P. Utrera, o, c., V, p. 31. - 2. Ib., VI, p: 15. - 3. Ib., p. 16. - 4. Ib, pp. 14 y s. - ;), Véase p. 351 de este libro. ·
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