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- CAPITULO XLIV Sigu~ la vida del venerable padre Verita - Se dedica a la predica– ción, a. oir . confesiones, administrar bautismos y escribir sus obras-Su_ co_lección de documentos de 1a guerra de la independen– cia - Devoción a 1a Santísima Virgen en · sus advocaciones del Rosario y Divina . Pastora - Su apostolado - Letrill~s a la Divina Pastora - Su santa muerte - Dos testimonios de sus virtudes - Fama de santidad. Después de la epidemia se dedica el venerable de lleno, hasta el fin de su vida, a predicar, oir confesiones, hacer bautismos y escribir sus obras . No se puede decir que el padre Verita fuese un orador de altos vuelos: faltába'le una voz sonora, el decir elocuente y el patetismo propio de los grandes misioneros, a lo que se unía aquel exterior contemptible, que él quiso adoptar para ser despreciado (1). «Si el Señor le hubiese adornado con los dotes, que hacen brillar la oratoria sagrada. hubiera sido el pasmo de su tiempo, otro venerable padre Cádiz , y hubiera tenido tanta acepta– ción, concursos y aplausos como este hombre extraordinario » (2). En esto se parecía a san Pablo , supliendo tal falta con su cultura, la acertada elec– ción de textos, su destreza en moralizar, sus pensamientos, siempre raros y nuevos, y, sobre todo, su vida penitente, su amor a Dios y el celo que le devoraba por la salvación de las almas. Solía ser corto para no hacerse pesado; pero es cierto que a todos gustaba y era requerido por su fervor y sencilla elocuencia para predicár en las grandes solemnidades de Sevilla , en sus pueblos y en gran número de los de la diócesis de Cádiz. En sus apuntes consta que ocupó el púlpito, con rara excepción, en todas las igle– sias sevillanas desde el de su catedral y el de la capilla de las Bubas, hasta el de las cárceles y cuarteles. Dejó escritos más de dos mil croquis de sus 1. P. Utrera, ci. c., VI, p. 6. - 2. Ib.

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