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:460 l,,A DIVINA PA~iQRA Y Bl,, BT(). DIEGO J. DB C. Debido a su capacidad intelectual determinpron los superiores darle una cátedra con la que se le abría el paso para los cgrgos jerárquicos de provincia. Cuando lo supo se afligió tanto su espíritú, que no cesó de cla·– mar con grande amargura, hasta que logró promesa de su prelado de que no se le daría el empleo (1). Es el mismo caso que ocurrió a fray Diego al principio de su apostolado. Este, como se ha dicho, vino a Sevilla eU797 para predicar en nu2s– tro convento la primera novena de la Divina Pastora, después de instituida su fiesta canónica, y en esta ocasión fué cuando el padre Verita bebió-a · raudales la doctrina de la devoción a la Divina Pastora en los propios la– bios de su apóstol, y éste es su segundo entronque con él, como fué el tercero en aquel sermón predicado por el taumaturg·o ante el reverend ísi– mo padre general de la Orden, recibido por el padre Verita cotno un lega– do que debía cultivar y engrandecer. Precisamente, pocos días. después de este sermón, ocurrió el célebre milagro del pozo, vaticinado con su desgracia por fray Diego. Acosti.:m ~ braba el padre Verita ir los jueves · a la Cartuja para pasar la tarde allí donde hizo sus primeros ejercicios. Pidió licencia pa\,a esto el lo de mayo de 1800 y el superior le dió por compañero a fray Pé!_cifico de Antequera ; que solía Ilevarlo ,, a pesar de padecer cierta demencia. Fray Diego se interpuso -con el prelado para que en esta ocasión desistiera de mandarlo con tal fraile, recibiendo por respuesta: - Que así lo había hecho otras veces, que ahora también lo acompañara. - Llegar a la Cartuja, entrar los dos en la celda y arrojar el hermano al padre en el pozo, que en ella había, fué cuestión de un momento. Gracias -a·la invocación que hizo el padre Verita a san Francisco, y a un cartujo que oyó los salpiconazos del agua, se pudo librar de una muerte segura. Mientras esto sucedía en Triana, fray Diego exclamó en nuestro convento ante varios religfosos: - ¡OraCÍas a Dios que nada ha sucedido al padre Salvador/- Su madre, agradecida a tan gran beneficio mandó celebrar una fun– _ción solemnísima en nuestra iglesia, en la que dijo la misa su .propio hijo y predicó el profeta y taumaturgo de España (2). Dícese que el temperamento tímido y escrupuloso que se advertía en .el padre Salvador desde su caída del caballo, cambió radicalmente con la doble influencia del susto del pozo y de las conversaciones con fray Diego , trocándole en otro hombre, abierto y decidido pif ra entregarse a obras heroicas en bien de sus prójimos para las que Dios le llamaba. Si siempre el padre Verita procuró ser un ejemplar vivo de su maes– tro, disde esta fecha, tan próxima a su muerte, quedó más vinculado a su espíritu y constituido heredero de su apostolado, especialmente en el d~ la Divina Pa:,tora. · L lb. , pp. 19 y s. - 2. FR. ANGEL, o. c., l. I, ff. 335, donde se dice: •Fué gránde la nota que se dió a Sevilla con este pasaje del pozo, por la buena fama del P. Salvador y de su familia, y la consternación que se puso a las dos comunidades ·de cartujos y capuchinos, si el P. Salvador hubiese perecido en el pozo, pues ~e fray Pacífico, como lo.::o, no se podía a-✓eri­ guar lo cierto, n( aun en el día por su confesión se puede afirmar que lo echó, ni por k del P. Salvador, que afirma, no sabe cómo lo echaron ni cómo habiendo caido de cabeza con los hábitos liados a ella, cómo se halló en\:ima de_l agua, libre del embarazo de los háb_ito~ y sin - . . tragar u'na gota,

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