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\!iRTUDBS DEL v. . P. VERITA YA SACERDO'I'B donde seguí el 16, 23, etc. En 3 de setiembre de 1797 fué la primera vez que salí con el Rosario de la Divina Pastora de santa Marina» (1). Su biógrafo hace hincapié sobre ello y dice: «Dispuso el Altísimo que este nuevo Bautista no estuviese más ti,~mpo., 'oéu lto y encerrado en el hó– rrido desierto de su vida penitente, sino que se dejase ver sobre las már– genes del Guadalquivir, como aquel sobre las del Jordán, predicándo pe– nitencia. En el mismo año de 94 es nombrado predicador de Plaza y enl– pezó a ejercitar este ministerio en el Arenal, junto al río, subido sob-,.e el malecón. Como toda la ciudad lo conocía y lo había visto pocos años an– tes en otro traje, arrebató tras de sí las atenciones y co1;azones de todo·s, (que) corrían por ir a escuchar a este varón respetable con la veneración con que se escucha a un enviado de Dios. Su hábito pobrísimo, sus pies descalzos, su rostro macilento y extenuado, aquella cUerda grosera y aquel aspecto tan mortificado hacía que todos mirasen en él u;n retrato, el .más vivo de los antiguos habitadores del yermo ... ¡Qué espectáculo tan hermo– so a los ojos de la Religión! Alrededor de este hombre penitente están es– cuchán.dolo multitud de criaturas de toda clase y jerarquía, que lo habían tratado en los días de sus pasatiempos y diversiones. Los jóvenes dis– traidos, que van al paseo, al verlo se acercan, lo miran: la curiosidad con– duce sus pasos y la gracia del Señor visita sus corazones ,.. Las señoras, que pasaban por allí cerca a ostentar la vanidad de sus vestidos y a cauti– var en las redes del amor profano al incauto y poco advertido, oyendo aquellas voces se paran, se acercan, lo conocen ... Era menester que el . vicio estuviese muy hondo en sus corrompidos corazones para no quedar atónitas y conmovidas. Todos se pasman al observar al venerable padre Salvador sobre el malecón del Arena l anunciando el l.'Vangelio de Jesu– cristo. «Yo -dice su catedrático,- el... padre fray Gabriel Rodríguez-yo lo ví con sumo gusto y edificación mía por algunos años no poner los pi e·s en su casa, si no se lo mandaban, y venir de su convento al Triunfo de .la Santísima Trinidad, vuelta la espalda a su casa ... Ésta conducta. era tan edificante y sus exhortaciones penetrab;rn tan adentro de los corazones, que compugían a su auditorio, que lo seguía como a un justo y lo detenía para besarle el santo hábito y pedirle su bendición, (2). , Esta fué una de las características más destacadas del padre Verita: treinta y seis años de he1:oico apostolado al air.e libre, predicando con gran fruto en todos los días festivos ante los auditorios más.heterogéneos en edad, clases y costumbres y paseando más de 1375 veces el estandarte de la Divina Pastora por las calles de .Sevilla. Su venerable figura se hizo popularísima y quedó grabada en la ret[na de sus paisanos como el tipo de los grandes apóstoles. Los sitios principales, en que predicó, fueron: malecón, junto a los Al– macenes del rey, y frente al puente, Triunfo de la plazuelii'.de las bande– ras y Puerta del campo de la Virgen d,d Pópulo , esquina de los Almace– nes de madera, mirando al puente de Triana, Altozano, Alameda en plaza de las Becas y en el Potro, Blanquillo en la Puerta de laB·arqueta, calle de la Feria, Campo de san Lorenzo, etc. 1. lb., INDICE 5. 0 • -- 2. P; Utrera, o. c., IV, pp. 11 y s.

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