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Yll:>A Í>B .SEGLAR DEL v . P. VBRITA lugar a hipérbole y expresiones fastuosas» (1). Eng·alanaron las e.as.as ca ~ pitulares en su galería alta y baja los diez gremios de la ciudad; Ja fuente de la plaza de san Francisco se adornó a expensa de los plateros con di– seño del escultor Carmona; se colocó un soberbio arco a la enlrada de l¡-¡ calle de Génova, cosleado por los sombrereros, otro en el arquillo de san– la Marta, por los toneleros, y otro por los cuatro g-remios de la seda en la calle de Santa María de Gracia. Ante las casas capitu'1ares se levantó un fantástico palacio con estatuas representativas de las cuatro partes del mundo, dediéado a los.nuevos reyes. El adorno de toda la plaza fué mag– nífico, así como su iluminación: sólo el puente lucía veinte mil luces. Con igual riqueza.se ataviaron el real Alcázar, el· palacio arzobispal, la Lonja, Casa de la Moneda, Aduana y toda la carrera del desfile, en competición mutua. para expresar el júbilo que embargábél.al.a ciudad . · El día 20 de abril ambos cabildos co'n todo el clero y demás corpora– ciones acudieron a la basílica para la misa pontifical y Te Deum oficiados por el arzobi•spo. «Las tardes de los días 21 y 22, dice el citado analista, se destinaron para las máscaras de la real Universidad litei-aria y Colegio d.e.santo To~ .más. La primera representó el triunfo de la sabiduría sobre el error... en un magnífico carro que figuraba. él templo de la sabiduría, al que precedía otro que conducía la Fama , varias cuadrillas. jocosas y serias, alusivas al argumento y tres comparsas de danzas. Los personajes que en aquel figu– raban, representaron un oportuno y discreto drama delante del ayunta– miento, y las comparsas bailaron graciosas contradanzas en un palenque elevado al intento, que, concluido, arrojaron a.l punto gran cantidad de monedas, que a este fin había hecho acuñ¡:¡r la Universidad... Los bailes .se repitieron en el real Alcázar, y .estos y el drama delante del ilustrísimo ca – bildo eclesiástico que estaba en el atrio .de la puerta grande del templo ca– tedral, y del muy rev,erendo arzobispo , qui.en delante de su palacio había hecho construir un tablado al intento :. (2). La mism!'! vistosidad y boato revis_tió la ·carrera del Colegio . rr:ayor , cuyél m1:1scarada repres~IJtQ un .paseo de. ga,la en que se con_ducía ·s.ob.re magnífica carroza el retrato d~ _ los reyes, cortejados de la _grandeza de co.1:– te, Ordenes militares y de Malta , que figuraban gallardos jóvenes, .a los que se unieron los personajes del drama anterior, repitiéndose.las .escenas de la tarde precedente (0). No sabemos en cual .de. estas dos cabalgatas ocurrió a Joaquín Ver.ita un percance; a.la vez cómico y trágico. En la que fuese , .es cierto que figu– raba representando una diosa de la genlilidad . Iba vestido de ricos tisúes y brocados sobre los que resplandecían el oro y las joyas; moqta.ba sobre el mejor caballo de la corrida, siendo la admiración del público y el héroe de la fiesta. L~s miradas y los aplausos preferentemente eran para él y con su presencia se sucedían· de un grupo a otro . . En uno de los momentos en que más le aplaudían y quiso ~orresponder dando )as gracias al público , .se espantó el caballo. y el jinete cayó al suelo haciendo mil piruetas como el más ágil pantomimo . Cuando ~e vió tirado en la tierra, con sus vestidos llenos de polvo y descompuestos, rota la co- l. ANALES E. Y S. de la ciudad de SevÚla, v. 3. 0 , p. 95. - 2. lb., p. 97. - 3. lb., p. 9f, .

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