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432 LA DIVINA PASTORA Y EL BTO. DIEGO J. DE C. la máñan·a·salió el reverendísimo de Sevilla para el co.i:i vento de ·Sanlúcar por el río en dos barcos fletados, y visitó personalmente los conventos de Andújar , Córdoba , Ecija, Sevilla , Sanlúcar, Cádiz , Jerez , Antequera y Granada. En éste cel ebró capítulo provincial el día 20 de junio de 1800, el que presidió , y fué electo el r ever endo padre fra y Jerónimo José de -Cabra, segunda vez provincial. En esta el ección , como en las demás , t'ejó toda la acción a los vocales nuestro reverendísimo padre general , sin in– novar cosa alguna de la provincia » (1) . · La figura del padre Bustillo será recordada siempre con veneraci ón en Andaluc ía tanto por su gran fortaleza y, adhesión a la Silla Apostólica, siguiendo al Pastor del rebaño de María en su desti erro , como por su celo y prudencia en las visitas pastorales , cimentando la observancia regular , el fomento de los estudios, la formación de buenos predicadores y peri :os misioneros (2), en una época de torb ellinos social es y dislocación religio– sa, creada por los políticos jansenistas , que arrancaron al Papa , en nom– bre de C arlos IV, la triste bula Jnter graviores, pu es ta en ejecución en el 1804, con la que se establecía la desdichada alternativa en el general ato entre españoles y extranjeros , con la agTavante , mientras estos go berna– ban la Orden, de la vicaría general española, que disfrutaba de casi total independencia. Un año antes de refrendar la dicha bula , atendiendo a la s dificultades de los tiempos y, a los dotes del padre Bustillo, habia prorro– gado su generalato el atribulado Pío VII en bien de España y de toda la Orden. Una de las intentonas más satánicas de los regalistas era dar a los obispos cierta independencia del Romano Pontífice , lo que consiguieron con un verdadero cisma al morir Pío VI, y gracias a la intervención del cardenal Lorenzana , que aceleró la elección de su sucesor , pudo cortarse. Secuela de esa intentona era tambi én la de someter a los regulares a la jurisdicción episcopal , cortando así su unión con el Papa y con sus supe– riores mayores, lo que consiguieron en parte en 1803 con el nombramien– to del cardenal de Barbón , que sólo era su testaferro , para visitador apos– tólico de las Ordenes religiosas (3). A todo esto y a otros desórdenes y disturbios, que introducían en el interior del claustro , hubo de hacer frente el padre Bustillo, seguramente con desagrado de los dirigentes políticos. Es cosa cierta que, a propuesta del rey ,_ acogido a la anterior bula, con fecha 15 de marzo de 1805 firmaba el Papa el breve Inter cae/era, nom– brando vicario general de los c,apuchinos en España al padre Francisco de Calanda, que murió sin haberse posesionado del cargo. . Que en parte se pretendía eliminar todl! acción del virtuoso padre Bustillo , que dió siempre pruebas de firme obediencia y adhesión al roma– no Pontífice, se colige de la carta que escribió el cardenal de Borbón , .nombrando sucesor del padre Calanda al padre Mariano de Bernardos, a quien le advierte sin necesidad: E(llendiéndose cesar por el mismo hecho 1. Fr. Angel, o. c., l. 1.º, f. 176. - 2. L. 3. 0 de decret. de la prov. , cap. de A nd alucía, f. 58, donde hay mu chos pormenores. - 3 . El domingo de la Santísima Trinida d se le– yó en el refectorio de este convento a presencia de la Comunid ad carta orden de N . P. Pro– vincial en que part icipa nuestro reverendísimo pa dre genera l la orden, que le comunicó el se– ñor cardenal de J3orbón , arzobispo de Toledo, como visi tador general del clero regular de Es. paña , . Fr. Angel. o. c., l. 2.º, f. 4.
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