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428 LA DIVINA PAS'tóRA y EL ero. DIBdó J. UB c. con el reverendísimo, al que, llegando a la esquina de nuestra tapia. el guardián le puso la estola, y el preste le dió a besar la cruz, y puesto bajo del palio, se entonó el Te Deum, que a coro se vino cantando, y al pie del altar mayor dijo el reverendísimo las oraciones. Después se sentó al lado del evangelio en un sillón, recibió los plácemes de los prelados , y la o:::>e– diencia del guardián y r'eligiosos de esta comunidad en medio de innume– rable concurso de gente. Fué conducido a su celda, donde lo cumplimen– taron el patrón, sus parientes, el asistente, el marqués de Medina y sus hermanos y otros muchos. La comunidad salió al pórtico formada a des– pedir al convite, -y el reverendísimo a dar gracias al capitán de la guardia y despedirla con mucho agradecimiento. Esta se componía de lo más lu– cido del real cuerpo de artillería con uniforme de g·ala, música y bandera, y se convidó a los soldados a beber , después que dejaron las armas en su cuartel. Volvieron al convento más de 150 hombres. <A su hora bajó el reverendísimo a cenar al refectorio con s11s compa– ñeros y huéspedes . Al lado del reverendísimo se pusie,on los iiecretarios y todos los que de la provincia le acompañaban y el padre fray Diegc de Cádiz; y al otro lado el padre provinciaÍ, el guardián y los demás huéspe– des de la provincia; y a uno y' a otro lado, la co111unidad. Servía a la mesa un padre sacerdote, empezando por el padre vicario. Por la mañana asis– tieron todos con la comunidad a Las letanías y oración. A la media hora bajó ·el reverendísimo a decir misa al altar mayor, la que ayudaban tojos los días dos padres mozos con sobrepelliz y ·estola para hacer en ella lo que el diácono y subdiácono en las misas solemnes, menos el cantar ni leer el evangelio ni la epístola. Acabada la misa del reverendísimo, salía otro sacerdote a decir misa en el altar mayor, la que oía el reverendísi;no , Subía a la celda, se desayunaba , haciéndole corte los padres graduados, el provincial, guardián y padres de la provincia, y después se ponía a ~umplir sus distribuciones. <A las diez de esta primera mañana, salió el reverendísimo a visitar al señor arzobispo, don Luis de Borbón y a su hermana (1), acompañado de los padres, provincial , guardián, exprovinciales, secretarios y cuatro padres de la comunidad ... y pagó la visita al señor asistente, don Manuel Cándido Moreno, conde de Fuente Blanca, y vbitó a su mujer doña María Ramona de Godoy , hermana del príncipe de la Paz. Para medio día mandó el arzobispo un plato y otro su hermana, y la señora asistenta un ramille- te de dulces con dos costaleros en parihuela para la comunidad. · «El viernes, día 25 de abril, vino el señor arzobispo (cardenal de Bar– bón) con su hermana a pagar la visita al reverendísimo y ver el convento. A las diez de la mañana, llegó su excelencia, la comunidad lo recibió con palio, el reverendísimo abrió la puerta del coche, entraron en la iglesia, donde estaba puesto para el arzobis'po reclinatorio, alfombra y almohada para su hermana'. Hecha oración, entraron en la sacristía y por el coro pajo en la clausura, refectorio, huerta, jardines, cocinas, enfermerías , dor– mitorios, noviciado y celdas. En la del reverendísimo tomaron asiento, y ·bebieron el señór arzobispo y su · hermana; a las doce se _despi– dierbn, y la hermana dió 25 doblones pará un extraordinario a la comu– nidad. · l. Arribos eran nietos de Felipe V y primos hermanos de Carlos IV.
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