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VISl'fA DEL RMb. P. BUSTILLO A LA PROVINCIA DE ANDALUCÍA 427. para Pío Sexto; él recibió de los padres provincial y custodios el encargo de tramitar el expediente en la Curia Romana; él por causas desconocfdas. compuso la devotísima oración del oficio, Doinine jesuchriste, • Pastor Bone; él, en fin, presentó a la Santa Sede toda la documentación inmorta– lizando su nombre en el decreto pontificio, que estableció la primera fiesta canónica del mundo en honor de la Divina Pastora. Todas estas gestiones, aunque de~oficio, son haberes del padre Bustillo, que debían y querían pagar sus '1\ermano~ de Andalucía, y la ocasión se les presentaba ahora con la visit~, aunque de todas maner.as lo hubieran festejado como sabe hacerlo la hidalguía andaluza. La reseña que hace fray Angel de León sobre el recib imiento, estan– cia de quince días y despedida del reverendísimo, es muy minuciosa y prolija; pero resulta de tanto interés, que nos ha movido a copiar la parte principal de ella para que sean conocida_s tan ·memorables efemérides, que rezan así: «El g1.J,!'trdián de 'este convento, fray Juan Nepomuceno de Sevilla, pa– só aviso a inuestro patrón de la enfermería, don Joaquín Clarebout, para que dispusiera el convite de la caballería de Sevilla, como ya lo te nían acordado; y también le párticipó personalmente a los señores arzobispos y asistente., y a otros, como al comandante de las armas, don T·omás de Reina, par9,-t¡ue provídenciase de tropas y guardia de honor, para la en– trada y recibimiento del reverendísimo; al señor deán, para la visita y cum– plido de su cabildo; y al procurador mayor de la ciudad, don Juan Oriun– túa, para el cumplido de la ciudad; y a los ·prelados de las comunidades hermanadas, por esquelas, que llevaron dos padres mozos de esta co~ munidad, para que concurrieran al recibimiento con los relig"iosos que gustasen. Se convidó las campanas de la Trinidad y de san Agustín parp él repique, y .al mismo tiempo se dispuso la .comida en TorreblanCa, en la hacienda d~I Rosario, propia de don Rafáel Góméz de Pedrosó, qué solo la dispuso y costeó por doscientos pesos, que dió a un fondero' de Se– villa (1). «El miércoles, 23, a las cinco de la mañana, pasaron a dicha hacienda el reverendo padre guardián, nuestro provincia l, padre secretario, nuestro padre fray Felipe de Ardales y don Rafael. Y concluida la comida, se ris.:. tituyeron anticipadamente a este convento el guardián para recibir a los prelados, y todos para recib ir al reverendísimo ; que entró a las seis de la tarde. El p.unto de reunión de la nobleza era el cógvento de san Agustín, donde estaba el patrón con sus parientes para reéÍbirla; y dé los prelados y comunidades, este convento. · «Desq~ la Cruz del Campo hasta el convento estaba todo poblado de innumen.1ble gentío de todas clases , que concurrió a pie y a caballo, co.:. ches y carrozas con ,damas y señoras . Todo este conjuntQ de afectos·lo dispersó, en mucha parte, el agua, que en lo más crítiéo •,._é,í-npezó a caer, asistiendo los precisos al reverendísimo, bajo paraguas, ha'sta el conven:. to, del qu¿ salió la comunidad forntada con cruz y preste, prelados y r eli-– giosos de las demás comunidades. Los prelados llevaban las varas del palio, y la comunidad trinitaria , desde su convento formada, se incorporó 1. La hacienda de T oRREBLANCA con su magnífico orat_orio y casa solariega es hoy prq, piedad de don Augusto Peyré y Ser.gat, bienhechor insigne de la ciudad de Sevqla,

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