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426 LA DIVINA PASTOllA Y BL BTO. DIEGO J. DE C. institución de la festividad, solicitada por fray Diego y a sus insta·ncias pedida a la Santa Sede por todas las provincias españolas. La gran nueva precisamente coincidió con los preparativos del capí– tulo general de 1796, y tanto los capuchinos como el Papa habían puesto sus ojos en él, para que rigiera los destinos de la Orden, porque con sus virtudes, sabiduría, suave fortaleza , amor a la Silla Apostólica y prestigio ante las cancille-rías europeas era el mejor candidato, que ·podría hacer frente a la situación tan angustiosa y condu~ir segura la ~a-rquilla de la Orden d través del alborotado mar de la revolución y de los dH:1s luctucsos que se avecinaban. El cardenal de York, protector de los capuchinos, pro– puso a Carlos IV si vería con agrado el nombramiento del padre Bustillo para general de su Orden (t). Tan a;~ormales eran ya las circunstancias , que no pudo reunirse el capítulo , y Pío VI se decidió por su breve Quum multa, de 19 de febrero de 1796, a nombrar al padre Bustillo superior de la Orden (2). Desde esta fecha y debido a la ocupación de los Estados pootificios por el ejército napoleónico , Godoy dió órdenes al embajador de Roma para que los gen.erales religiosos P.spañoles, residentes allá, se trasladasen a España (3) . El padre Bustillo optó por permanecer junto a la Santa Sede; pero a fines de -1797 ocurrió el espantoso tumulto roma – no, en que fué víctima el general francés Duphot y para vengar su mt:erte llegó el general Berthier con tropas de refresco , llen,ando de luto a la ciu– dad eterna, y haciendo sufrir en venganza a Pío VI un verdadero calvari o, que culminó con el despojo de sus Estados, con el destierro y la pri"lión del santo pontífice, que duró hasta su muerte. El padre Bustillo debió se– guir los pasos del Papa, porque nuestras crónicas ~el convento de Sevi– lla , al- referir estos sucesos, dicen lo siguiente: «El año de 1796... fué electo, por bula del Papa el señor Pío VI , minis tro general , el reverendísimo padre Nicolás de Bustillo;, español, hijo de la proviAcia de Castilla . Salió de Roma , acompañando al Sumo Pontífice Pío VI, cuando lo desterró la furia de la guerra; vino a España a visitar las provincias, y en Madrid se cubrió de grande de primera clase el día 11 ·de julio de 1798, siendo su padrino el excelentísimo señor duque de Medi– naceli y Santisteban, don Luis Fer nández de Cór_doba y Gonzagá, favor con que esta casa ha honrado siempre a nuestros generales desde el es- tablecimiento de los capuchinos en Madrid> (4). · El celoso padre Bustillo no quiso cruzarse de brazos en el cumpli– miento de sus deberes pastorales y , a pesar del cólerp y de los tiempos bo– rrascosos, determinó hacer la visita canónica a las provincias españo– las , llegando a la de Andalucía a principios de abril de 1800, y después de haberla girado a los conventos de Jaén, Córdoba y Ecija, comunicó al de Sevilla su arribo para el 23 de dicho mes por la tarde. Los capuchinos andaluces tenían una deuda con el reverendísimo pa– dre Bustillo: él había recibido en Roma, el 1782, los o ficios y misa de la Divina Pastora, compuestos por fray Diego , juntamente con su memorial l. Arch. de la Emb. española ante la S. S,, leg. 244. - 2. El Buu, ÜAPUC. dice 1795 y 1790 ANALECTA O. M. Cap., v. 12, p. 55; pero ambas fechas están equivocadas y las rectifica el P. Rubí en REFORMAS DE REGULARES EN ESPAÑA a principios del siglo XIX, p. 28. - 3. Arch. de lá Emb. esp. -cerca de la S. S. , leg. 245,367. - 4. Fr. Angel, o. c., l. 1. 0 ,-f. 172.
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