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406 LA DÍVINA PASTORA y EL Bto. DÍEúÓ J. DE t. En e)año 1790 fué llamado fray Diego por la familia, donde se hospe– daba, para que confesase en su última enfermedad a don Cristóbal de An– gulo, su dirigido, sacerdote ejemplarísimo y miembro de aquella familia. Cuando llegó el beato ya había muerto, y es tradición moronensa que se encerró a solas con el ·cadáver y que una de las sirvientas, tentada de cu– riosidad, quiso saber lo que ocurría mirando por el orificio de la puerta, y vió con espanto que el muerto se irguió y que hacía como que se confe– saba, y que el padre Cádiz lo absolvía. Desde aquel momento quedó ciega para siempre.. No menos admirable es el mifagro del rayo, ocurrido en la novena de nuestro Padre Jesús de la Cañada, traído desde su ermita, extramuros de la villa, a su espaciosa colegial, para que pudiese concurrir el mayor nú– mero de fieles. Era el 8, de mayo de 1797, quinto día del novenario; el tem– plo estaba abarrotado .de criaturas, ansiosas de oir en su ocaso al nuevo san Pablo; comienza a 'llover al subir a la sagMda cátedra el apóstol; arre– cia la lluvia, y en los momentos más solemnes de su férvida exhortación, fray Diego da un fuerte grito y exclama: -¡Imploremos la misericordia divinal-cayendo de hinojos y cu– briéndose la cabeza con ambas manos. En aquel instante iluminóse el templo con la luz intensísima de un rayo, que horadó la bóveda del templo, recorrió parte de una nave, pasar.do por la cabeza de los fieles y, como enemigo que huye, se lanzó a la calle por la misma puerta del santuario .. Repe.ntinainente se oyó un estallido horrísorio y ensordecedor, que hizo trepidar los muros de la iglesia y tiró por tierra a todos los circuns– tantes. En medio de ta·nta confusión se levantó fray Diego y con voz ani- mosa dijo a su auditorio: · -No temáis, porque el Señor ha tenido misericordia de vosotros: no ha ocurrido ninguna desgracia. Suspendida la función, vióse que el rayo había · entrado por un punto ·de la bóveda, que caía sobre un trozo de nave desde la cual no se divisa– ba ·el púlpito y por esto se hallaba vacía de gente. En el suelo se halló una enorme piédra , desprendida por la exhalación en el momento de perfora:- la bóveda. · Al día siguiente se lelebró una función solemnísima en acción de gra- . cias, y fray Dlego pudo decir a los vecinos de Morón: Jbamos a perecer según el monte de fuego, que se vió caer sobre este templo. La piedra fué llevada en procesión solemne a la ermita del Santo Cristo de la Cañada, donde quedó pendiente de una cadena con el relato del milagro. Todos los años repiten esta función los moronenses para recordar el gran beneficio de la misericordia divina (1 ). Morón era, pues, para fray Diego tierra abonada para ¡'mplantar la devoción de la Divina Pastora, tanto más, porque la familia de los An - l. Este milagro se refiere en el PRoc•. DE BEAT., SuMM. DE MIRACULIS, p..358, donde se afirfu;a . que fué en una· misión. El .beato, en el croquis del sermón, puso una cruz en e[ punto preciso -·.en que ocurrió el milagro, y escribió: - AL LLEGAR AQul CAYÓ UN RAYO o COMETA EN LA IGLESIA Y NO SE PUDO CONTINUAR.-
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