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1MÁoENEs DE i:>AsT011A DE LAs 1óLE!3iAs tAPucli1NAs DE ANbALildA M3 . cargo, se llevaron los vestidos y enseres que habían hecho a la ima– gen, sin perdonar al Niño Jesús, que arrancaron de los brazos de su Madre (1 ): En el año 1910 fué restaurado el maniquí y le hall amos en el in– terior del"pecho un papel que de– cía: Hizo esta imagen de la Divi– na Pastora el maestro Andrés de Carvajal, escultor antequerano, y fué costeada por los bienhe– chores del convento. Año 1798 (2). Con la procesión de esta ima– gen se rest¡ibleció la Orden capu– china en España después de la exclaustración del 35. Por real or– den de 1877 se permitió a los ca– puchinos eispañoles, residentes en Bayona (Francia), que pudieran establecerse en su antiguo con– vento de Antequera y quiso la Providencia que fuese su fundador el venerable padre Esteban de Ado¡iin. Dió comienzo el 5 de abril con una célebre misión en la co– legiata, a donde llevó procesional– mente a la Divina Pastora para que la pres°idiera, y el día 15, como remate de aquella apostólica jor– nada, la devolvió apoteósicamen– te al convento. Bajo sus auspicios LA DIVINA PASTORA DE LOS CAPUCHINOS DE ANTE· QUERA, OBRA DE ANDRÉS DE · CARVAJAL. FCÉ QUE· MADA POR LOS ROJOS EN 1936. se fundó nuestra Escuela Seráfica o Seminario, con destino a los nmos . que tienen vocación para la Orden capuchina, y ante ellos fué quemada por los marxistas en el 1936. 1. Estos señores amaban tanto a la Divina Pastora , que no podían v1v1r sin con• sagrarse a sus cultos. Por esto encargarnn otra imagen, le pusieron el Buen Pastorcito y, lleva. da a la iglesia de las recoletas, le hacían su novena y satisfacían su devoción sin mirar en gastos. - 2. Andrés de Carvajal componía y modelaba con perfección sus grupos escultóri• cos, su encarnación era finísima y el misticismo de sus obras, emocionante y conmovedor. Labró muchas imágenes para la provincia de Málaga. Antequera, además dé la Pastora, se or• gullecía de poseer dos Cristos, atados a la columna, caídos en tierra por la fuerz.a de los azo. tes: uno en la colegial y otro en nuestro convento. Este último, quemado por los rojos, era de tamaño natural, desnudo, fornido _ y musculoso, valiente en su composición y más en su im· · presionismo trágico, representando el instante de caer al suelo, erguida su cabeza y elevado sus ojos hacia arriba, pidiendo a su Padre el perdón de los flageladores. Por esto se !'.ama el Cristo del Perdón. Solamente con esta escultura tiene méritos sobrados el maestro Carvajal para contarse entre los mejores imagineros de Málaga y figurar con nombre propio en la fila de los escultores nacionales. Sin embargo, ha sido olvidado y no reza ni en la ENCICLOPEDih Uriiversal (Espasa) ni eh THIEME-BEckER KüNSTLER-LExikON,
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