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380 LA DIVINA PASTORA Y EL B1'ó. DIEGO J. DE C. EL PASO DE LA DIVINA PASTORA DE CAPUCHINOS DE SEVILLA, EN SU IGLESIA, PREPARADO PARA LA PROCESIÓN. movimiento nacional , se trajo nuevamente a la iglesia y volvió a salir en el 1937, aclamada y bendecida por la muchedumbre en toda la tradicional carrera. Esta procesión es un cuadro tan bello e idílico, que inspíró a la pluma de muchos ilustres escritores piezas literarias y evocadores cantos en loor de la mística Pastora de los callados eternos. En el 1882, la excelentísima señora, doña Antonia Díaz de Lamárquez, finísima escritora, en un artículo, que tituló La .Sevillana, decía: «Alegre y fantástico al par es el aspecto que presenta aquel cuadro , en cuyo fondo, erguidos y fuertes, aunque ennegrecidos por los siglos , míranse las murallas y torreones romanos, únicos que en Sevilla se han salvado de la demoledora piqueta moderna. Algo parece reinar allí, en esos momentos-, de la dulce sencillez del idilio. El sol ocúltase lentamente a nuestra vista detrás de las espesas arboledas, mientras el viento de la tarde , que-orea los cercanos huertos y jardines, nos hace sentir el balsá– mico aliento de las últimas flores de la primavera; o bien, agitando en continuo oleaje las ya granadas espigas de lejana vega, ti:áenos ese aro– ma sin nombre, que despiden los sembrados al sentir los primeros anun ~ cios del estío; aroma que pasa desapercibido para muchos, pero que des:. pierta gratos recuerdos en el corazón de . cuantos lograron admirar en su infanda los encantos de la campiñá .

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