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378 LA DIVINA PASTORA Y EL BTO. DIEGO J. DE C. Iros lechos y en las caf/es, y no os responderán. ¡Ah, ah, ah, cuántos moriréis sin el consuelo y auxilio de su asisten.cia y exhortaciones!» (1). La profecía se cumplió al pie de la letra, porque los que debieron oír estos silbos de la Divina Pastora para poner remedio al teatro inmoral se hicieron sordos, perseverando en sus errores (2). Tres años después el cólera invadía Sevilla y los atacados, por docenas de miles, demandaban a gritos los últimos sacramentos; pero en vano , porque ainbos cleros a pesar de su celo y abnegación eran insuficientes para auxiliar a tantos moribundos, y muchos, como vaticinó el apóstol, expiraban con la congo– ja ele morir sin los auxilios de la religión y sin ver la figura del sacerdote que habían ofendido y vilipendiado. Después de la célebre novena de fray Diego el fervor entusiástico despertado entre los religiosos les llevó a quitar el lienzo de la Inma– culada, efe Murillo, que estaba en el altar del Sagrario, o sea en el misn;o en que se halla actualmente la Pastora, para colocar la imagen nueva ben– decida por el apóstol. Consignaremos lo que dicen las crónicas sobre e· aventurado proyecto: <Concluido el novenario de fiestas a la Divina Pastora el día 1. 0 de mayo de 1797, determinó el reverendo padre guardián fray Luis de Alha– ma, con parecer de la comunidad y de nuestro padre provincial, colocar la nueva imagen de Pastora en la capilla y altar del Sagrario, por ser el sitio más proporcionado de la iglesia para su lucimiento. Se sacó de cimientos la obra para el camarín, se quitó el cuadro de Murillo, colocándolo en el altar junto a la sacristía, se rompió la pared, e hizo arco para el camarín. · En este estado, sin concluirse, marchó el reverendo padre guardián al ca– pítulo de Córdoba, que se celebró el día 23 de junio efe 1797, donde se de– terminó suspender esta obra por oponerse a la serie, colección de pin·turas de Murillo, y constan por los libros de los viajeros. <El nuevo reverendo padre guardián, fray Juan Nepomuceno de Sevi– lla, dispuso restituir el cuadro de Murillo al altar del Sagrario y, en el sitio donde lo pusieron, junto a la sacristía, se colocó la Pastora con ca- - marín y retablo que se hizo y estrenó el viernes de Dolores, 30 de marzo de 1798> (3). La decisión de los venerables padres ·capitulares ·honra a la provincia; porque es un índice de su cultura artística, y de que supiéron cuidar y- defender el tesoro legado por sus antecesores. Pero también prueba qti°e s 1 11 detrimento de las pinturas murillescas y sin menoscabar su primitiva colocación, para que se hicieron, hab.ía sitio en la iglesia para erigir un retablo y camarín a la Divina Pastora, que es precisamente el que hoy ocupa la Virgen de los Dolores, de Astorga. · · l. P. Luis A. de Sevilla, o. c., p. 553. - 2. P. Ubrique, VmA DEL BEATO DIEGO, t. 1.,, p. 543 y t. 2. 0 , p. 136, donde constan los trtulos de los folletos editados en 1796. -3. Fr. An– gel, o. c., l. l. º; f. 316.

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