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COMBNTAl?IOS SOBl?B LOS CROQUIS DE LA NOVBVA 377 Pero hay en el exordio del primer día un punto·, el de la aparición de la Divina Pastora, cuyo capital interés nos mueve a darle, aunque sea brevemente, su debida explicación. Dice el beato Diego: <Depués de 94 años que se dejó ver en Sevilla en la forma y con el traje de Pastora, etc. [)ije el cómo esto fué en compendio... , los fines por qué c:isí se hizo ... , los frutos, que se esperaban y no se han visto». De es– tas frases cortadas alg'µien ha deducido que el beato expuso a los fieles la aparición de la Divina Pastora al venerable padre Isidoro. Por nu.~_stra par– te no .compartimos este criterio. Afirmó, sí, varias veces que se le dió por inspiración divina. según vimos en losmemoriales, y sólo pudiera sos– pech~_rse cier¡ta merced, equivalente a una visión, forzando el sentido del que dirigió al cabiJtlo eclesiástico de Sevilla, donde intenta parangonar el descenso de la Vitgen del Sagrario en Toledo, la aparición de la Virgen en Zaragoza y la de Quadalupe en Méjico, con el caso prodigioso del pa– dre Isidoro, que podría el capítulo hispalense representar a la Santa Sede para conseguir la fiesta de la Divina Pastora , como los otros cabilqo·s consiguieron la de sus titulares. En dicho pasaje parece ser que el be~to admite un hecho sobrenatural, comparable a las precitadas apariciones, pero no sabemos que clara y concretamente se pronunciase por la visión de la Divina Pastora, En el párrafo arriba transcrito, el sentido es obvio y diáfano: no se habla de la aparición, sino de un hecho público, cuando el venerable padre lsidoto paseó por la Alameda de Hércules el estandarte de la primera Pastdra del mundo, y cuanto insinúa en dichas frases corresponde a lo que dejó escrito y publicado el mismo venerable tanto en La Pastora Co– ronada como en La Mejor Pastora Asunta, libros que fray Diego domina– ba, como puede comprobarse en la coincidencia de textos, pensamientos, y frases, que utilizó en sus sermones y en otros escritos. También deben comentarse aquellas palabras del día octavo sobre las comedias y su castigo. El arzobispo a ruegos del apóstol logró tener cerrado el teatro de la ciudad; pero el por otro concepto insigne escritor, don Juan Pablo Forner, consiguió que se abriera , inaugurándolo con su Loa, comedia impía y agraviante para el sacerdocio; porque, siendo su argumento la convenien"' cia del teatro, sale a las tablas el protagonista, un bachiller vestido de sa– cerdote, que representa la oposición; pero tan venal, que ganado con pe– cunia, cambia de opinión y termina bendiciendo las comedias. El escándalo producido con la Loa fué el mismo o mayor, que el cau– sado en nuestros tiempos con La Eleclra de Pérez Galdós. Cuando fray Diego predicaba la novena de la Divina Pastora perduraba aún la efer– vecencia del escándalo, sostenida con la aparición de algunos folletos en pro y en contra de la injuria y de la conveniencia debatida. Entonces fué cuando, rebosando indignación y en uná de sus miradas proféticas, «con– minó varias veces al pueblo, y la última tarde, entre otras, dijo estas for– males expresiones: Os habéis dÍVerlido a costa del honor de los sacer– dotes de Dios, habéis abusado de su respetable traje, y en público habéis lirado a convencernos de venales de la sana y santa moral... : pues días vendrán, Yno están lejos, en que buscaréis despavoridos a los sacerdo~ tes y no los encontraréis,· los llamaréis a gritos, revolciindoos en vues- 48

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