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TEMAS DE LOS SERMONES 375 mones y los tres panegíricos, que con arro~o .y c.onmoción . del gran con– curso pronunció el ·beato Diego .en esta célebre novena, digna de los fas – tos hispalenses, y este es el motivo, que nos' tirfl,t eve a no insertarlos en el texto, poniéndolos al final en apéndice ,' porque la índole de este estudio exige la constancia de tan preciosos estudios, limitándonos c1h@ra a una breve recensión de ellos. Debemos, sin.embargo, confesar que cuando se leen detenidamente y se analizan a fondo sus conceptos, nos adentramos, sin sentirlo, en un océano inmenso de teología mariana con aplicaciones morales muy prác– ticas y provechosas para el místico rebaño de la Virgen , y su lectura, que al principio parecía tenebrosa y discordante, se torna en luz, profundidad y armonía, no sólo por lo que dice, sino por lo que insinúa, todo bajo el único tema que se propuso de los dos cayados: el del amor y el del temor, inspirándose en el texto del profeta Z~carías: Me tomé dos caya– dos, al uno /Jamé Mermosura, y al otro /Jamé Cuerda: y apacenté mi grey (11, 7). En las nueve tardes divide cada discurso en ese doble aspecto y nos presenta sucesivamente a la Virgen ejerciendo su divino pastorado con una de sus principales prerrogativas, de su éayado de amor en la primera parte, y en la segunda, toda misional, sobre las obligaciones del cristiano, o sea, su cayado de temor. Los asuntos tratados y el orden que siguió, pueden cifrarse en los siguientes esquemas: Primero: La Virgen María, Pastora del Verbo encarnado.-EI temor de Dios , necesario con necesidad de medio para la justificación y sal– vación . . Segundo: La Vfrgen, Pastora de los ángeles del cielo.-Se debe tener crucificada la carne con el temor de Dios, que ha puesto sus fines en el orden a la gracia, que se puede perder por el pecaao, como los ángeles: dificultad de convertirse, porque cuando se peca :gravemente todas las obras buenas hechas no se recordarán, y hay que Vivir con temor por la culpa no propiciada. · Tercero: María, Pastora de los bienaventurados. - Hay que servir a Dios con temor: con miedo y temblor trabajad la salud de vuestras almas, porque ignora el hombre si es digno de amor o de odio: buscad primero el reino de Dios, entrando por la puerta estrecha: la astucia de Lucifer y la desidia nuestra para perdernos: cuán difícil es hacer digna penitencia, porque los malos con dificultad se corrigen , y ¿quién dará la perseveran– cia final a los que sirven al demonio? Cuarto: María Santísima, Pastora de los justos de la tierra.-Tema al Señor toda la tierra, para que El no la aparte de su presencia: abandono de Dios y sus resultas: nadie podrá salvar a quien Dios hubiere abando– nado: da a todos la gracia ordinaria, pero la eficaz sólo a aquellos que se la piden. Quinto: La Virgen, Pastora de los pecadores.-Si no vives contenido peremnemente por el temor de Dios, se derrumbará en breve tu casa con su abandono: imposibilidad de remedio, por nuestra parte si somos peca– dores, y de parte de Dios, porque niega su luz al impío: Jesucristo se ne– gó a hacerles maravillas y a hablarles claro para que no se conviertan -ni se perdonen las culpas a los que por malicia anq.an en la incredulidad;

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