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514 LA DÍVÍNA PASTORA y BL BTO. DIEGO j. DB é. Estos eran los singulares efectos de su predicación; pero cuando descen– día del púlpito y, re– cogido en su celda apuntaba cada día el tema y los varios conceptos del ser– món , ya era otro hombre, faltábale la asistencia sensible del Espíritu vivifica– dor, pasaban sus sentidos y potencias por el período de la– xitud y depresión subsiguiente al es– fuerzo realizado, y cuanto entonces es– cribió, que se con– serva como precio– sa reliquia, resulta frío y menguado, en comparación de aquella su oratoria viva y ardiente, cla– rísima y sugestiva, más que los rayos del sol andaluz, que le vió nacer. Y esa minoración:de ener– gía y brillantez se acentúa mucho más, porque los sermo– nes que duraron dos horas, los reducía a DIVINA PASTORA DE LA CAPILLA DE LA V. O. T. DE CAPUCHINOS DE SEVILLA, DE LA QUE SE HABLÓ EN LA P. 149; y ANTE LA CUAL PRE- DICÓ EL BEATO DIEGO SU CÉLEBRE NOVENA, croquis pequeños, con textos mutilados, frases cortadas, ideas sueltas, cuya urdimbre intensa, sin un esfuerzo mental, pasaría ciertamente desa– percibida. Esta es la razón por qué los esquemas de los sermones de fray Diego no se prestan .a una agradable lectura ni a satisfacer la ilusión forjada de la legendaria elocuencia del que fué llamado el monstruo del siglo XVIII. Pudiéramos decir que esos croquis escritos son a su oratoria viva, re– forzada por el Espíritu Santo, lo que un seco esqueleto es a un cuerpo en plenitud de vida y juv~ntud. Nos dan a conocer el volumen de su capaci– dad, pero no sus bellezas ni su lozanía ni el conjunto de matices que elec– trizaba a las muchedumbres heridas por la gracia divina de su predica– ción, · Esta impresión produce la lectura de los esquemas de los nueve ser-

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