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368 LA DIVINA PASTORA Y EL BTO. DIEGO J, DE C. tenido, oigamos al menos al padre Luis Antonio , que lo leyó, y de él afir– ma que estaba compuesto «con tal elegancia y abundante doctrina, con tal propiedad de antífonas , versos , responsorios, lecciones , oraciones y de– más que abraza, que estos dos escritos, (habla también del memorial al Papa) bastarían para dar a conocer a los sabios su talento , elocuencia, manejo de las Santas Escrituras y devoción a la Santísima Virgen » (1). Para complemento de este capítulo debemos tocar una cuestión referen – te a la iconografía de la Divina Pastora, que ofrecimos tratarla cuando se habló en la primera parte de las imágenes de Pastora con el Niño Jesús (2) y del estandarte que regaló el marqués de Valdecarsana a fray Diego , quien creyó la pintura impropia, y aunque era muy buena, dudó en que– darse con ella, prefiriendo la de don Diego Melgarejo , porque no tenía al Divino Pastorcito (3). He aquí una cuestión, que data desde los tiempos del venerable padre Isidoro , quien , al presentar la Virgen con el título de Pastora , lo hizo siempre rodeándola de ovejas sin el Niño Jesús. En la tercera decena del siglo XVIII los padres alcantarinos de Madrid acogieron con entusiasmo la advocación, y al encargar una imagen de la Pastora exigieron que tuviese el Niño Pastor en su regazo. Tal novedad satisfizo tanto la devoción del pueblo , que casi todas las imágenes, estampas y medallas de Pastora aparecían en la corte con la Madre y el Hijo, propagándose la innovación por toda Andalucía. Disgustó mucho al padre Isidoro la novedad y hasta la creyó contra– ria a la institución, acudiendo al definitorio provincial , para que pusiera remedio, explicando además en la Vida del venerable padre Luis de Ovie– do, que el corderito sobre que posa su diestra la Divina Pastora , repre– sentaba a su S.antísimo Hijo, Corder o de Dios, y que por lo tanto no con– venía ponerle Niño, y hasta pedía que no se innovase nada en las imáge– nes de Pastora, añadiéndoles o quitándoles alguna cosa, sino que en todo fuesen conformes a la primitiva, por que sólo así participaban del espíritu de la Iglesia y de las gracias espiri tuales que se le habían concedido (4). En esta doctrina se apoyaba fray Diego para declarar impropia la Pastora de Valdecarsana. Esto mismo se nos ha dicho por varios religio– sos, como reprendiéndonos por haber encargado la imagen de la Divina Pastora de nuestro colegio seráfico, quemada por los rojos, la de la capi – llita de san José en Sevilla, otra para las misiones de santo Domingo , la hermosísima que se veneraba en nuestra iglesia de Antequera y varias pe– queñas con algunas pinturas, las cuales todas llevan el Niño Jesús , ale– grando la escena y completando más explícitamente el cuadro del pastora– do de la Virgen. Ahora bien, la Santa Sede, al aprobar la fiesta de la Pastora, prefirió al símbolo del Cordero sacrifica! la alegoría del Pastor Divino, que abarca el signo de su sacrificio de redención y, más abiertamente o con más pro– piedad , las prerrogativas todas y misericordias que competen a Cristo como supremo conquistador y rector de su reino en la economía sobrena - 1. VERDADERO RETRATO, p. 130. - 2. Véanse las pp. 70-75. - 3. Id. pp. 204 y s. - 4. fa MONTAÑÉS capuchino, pp. 223-224.
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