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INTERROGANTE SOBRE E L t l!T011 DEL OFICIO DE LA. DIVINA PASTORA 367 eximiamque ejus charitatem:. et benevolentiam erga genus huma– num , in hac praeclara, licet riova apellatione contentam, populo ad majoren sui aedificationem os:ten– dere cupiens quidam Misiona– rius (1) misionero, para la mayor ec!ifica– ción de los fieles, manifestarles esta mística y amabilísima advoca– ción de la bienaventurada Virgen María y su eximia caridad y bene– volencia para todos los hombres, contenidas en este preclaro aun- que nuevo título · Aquí termina el manuscrit9, cortándose el sentido de la parte histórica de la devoción y privándonos tle otros pormenores, como el del patronato de la Divina Pastora sobre laslmisiones capuchinas, tal como salieron de la pluma del apóstol, pues este documento, sin la menor duda, pertenece a uno de los oficios que compus!o el beato Dieg·o. Observemos que el sentido d~ estas lecciones es casi ig·ua l al de las aprobadas, pues tienden a exponer la Maternidad física y espiritual de María , que es su propio pasto t ado sobre Dios y las almas, de donde le viene ser Mediadora universal1entre su Hijo y los hombres, y Dispensado– ra de todas las gracias. En laJ lecciones del oficio aprobado se dice que ofrece leche y lana, símbolos pasto riles de la Eucaristía y de la protección de la Virg·en: en estas últimas: lecciones se la llama abiertamente Pastora Buena, que apacienta a toda la Iglesia con el fruto de su vientre, el Dan Eucarístico, alimento de sus d·vejas, a las que defiende y proteje con sus cuatro grandes virtudes. 1 Dadas dichas explicaciones, ineludiblerhente viene a los labios esta amarga interrogación: ¿qué ca :.JSas intervinieron durante el proceso y qué motivos hubo para sustituir lo:s escritos del beato Diego por otros que él no había presentado? : Interrogantes son estas y 'otras a que, faltos totalmente de documenta– ción y a ciento cincuenta años de distancia, no nos atrevemos a contestar y las dejanios flotantes hasta ~ue nueva luz aclare este oscurísimo punto de la institución de la fiesta enl honor de la Divina Pastora. Una cosa es cierta: que eI 1·cariño y veneración que sentía Pío VI por el apóstol, le movieron a crear 1, fiesta de la Madre del Divino Pastor, para satisfacer la devoción de su hiio predilecto y pagarle los méritos contrai– dos en sus luchas contra la revo lución y en su carrera apostólica santi- ficando a toda España. 1 . En cuanto al otro oficio , todo propio y completo , siendo en la actua– lidad desconocido, nada podemos prejuzg·ar ni decir acerca de su propie– dad escriturística, ni de su valor literario. Seguramente en las antífonas, himnos y responsorios sobresaldrían las grandes figuras y símbolos bí– blicos, cuya aplicación, como puede verse en la Novena a la Virgen de la Paz con nueve bellísimas figJras, era una de las especialidades de fray Diego. Ya lo confirmó en las lecciones escogidas de san Antonino, donde Pedro, Tecuites, Rebeca y B~tsabé prefiguraban a la Virg·eri, pastorearido a la Iglesia. Pero, si no nos es dado gustar y paladear su apetecible con - 1 l. Archivo del Museo de la Divka Pastora, Sevilla. - Hemos traducido füRSABEE, apar tándonos de su etimología, por Betsab'é, madre de Salomón.
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