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364 LA DIVINA PASTORA Y BL BTO. DIBGO J. DE C. ~us súplicas y recomendaciones, para que la Virgen María fues~ honrada con ·la fiesta en su título de Pastora. Todo acusa un claro indicio de h.. contr·ariedad y amargura que em– bargó su alina 'al saber que no habían merecido sus escritos la aproba– ción; pues no eran suyos ni el nuevo título ni la oración ni lás lecciones aprobadas. Fray Diego era hombre de carne y hueso, de 5ensibilidad ex– quisita, de grandes ilusiones , y no pudo menos de sentir el golpe, viéndo– dose, ante la total desestimación de sus escritos, defraudado y confundido. Pero su virtud, su gran humildad, su entera sumisión y obediencia a la Santa Sede, y sobre todo el haber logrado el fin principal de sus afanes, que era la fiesta , le hicieron reaccionar hasta no traslucir el menor dis– gusto ni la más leve queja, abrigando su tortura en el corazón con el ma– yor de.los silencios. Jesucristo escogió a fray Diego por su vaso de elec– ción , pero abismando siempre a su alma en un mar de desolaciones; la Divina Pastora lo escoge también por su apóstol para ser glorificada, mas quiere aquila!ar el amor de su siervo con los méritos del sacrificio, pri– v11ndolo del honor y de las gratas satisfacciones que esperaba. Este es el crisol en que se conocen los verdaderos servidores de Jesús y de María. :r · 4.ª En nuestras continuas inquisiciones, repasando los escritos del beato, tropezamos con una cuartilla doble y en ella)eimos las tres leccio– nes para el segundo nocturno del oficio de la Pastora, -las cuales, por ha- 11é\rse entre las copias de otros autógTafos del beato Diego y ser la letra de su amanuense ordinario, nos sugieren la probabilidad de que sean las fhis.mas que él seleccionó para el segundo nocturno del oficio menor, y no son ciertamente las aprobadas ni las otras que indicó en el discurso de Ecija. Las insertamos a continuación , traducidas también al castellano, para que sea conocido y no se pierda el precioso documento: IN SECUNDO NOCTURNO LecHo IV De Sermope Scti. Antoriin.i Episcopi. '(In ' Summa Theologicae., .Pte. 4.ª, tit. 13. cap. 2.) Dominus Jesus Sion, id est Ecclesiae, dicit: Ecce mater tua. O Sion, o Ecclesia, quae est mater mea, volo ut sit et mater tua; mea e:st Mater natun1li:s, tua e:st Maler spiritualis. Ecce Mater Dei Salva– toris; est Mater peccatoris in Eccle– sia. Ecce, inquit, Mater tua. Irnpe– rator caelestis Dominus Jesuchris– tus, i.n. trono cruc.is residens , per hoc d'icturp suo :ore prolaJum, Jo·- · quens Joan·ni, Matrem suam Vir– ginem ei dedit in Matrem, ipsum Joannem Matri suae adoptans .fi - EN EL SEGUNDO NOCTURNO Lecdón IV Sermón de san Antonino obispo (En Suma teológica, 'par. 4.ª, t. 13, cap. 2.º) Jesucristo dijo a Sión, que es la Iglesia: He ahí a tu Madre. ¡Oh Sión, oh Iglesia , la que es mi Ma– dre quiero que sea tu Madre! Ella es mi madre natural, y es Madre espiritual tuya. lie aquí que la Ma– dre del Dios Salvador es Madre, en la Iglesia, del hombre pecador. He ahí, dijo, a tu Madre. Nuestro · Señor Jesucristo, Rey celestial, desde el tro.no de la cruz, por esta sentencia salida de su boca, .ha.o blando con Juan, le dió por Madre a su Madre Virgen, adoptando por hijo a Juan para su propia Madre.

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