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AUTOR DE LA CARTA LATINA A PÍO VI 361 «Santo Padre , llegó la hora, clarificad a María Madre de Dios , para que ella. os clarifique a Vos eternamente. Así lo desean, así instantemente lo piden, y así, postrados a los pies de vuestra Santidad, humildemente os lo demandan todos los pobres capuchinos, singularmente los de la pro– vincia Bética, y en nombre de ellos, el mínimo de todos, vuestro humildí– simo siervo y obedientísi mo súbdito. - Fr. Jerónimo José de Cabra, pro– vincial de Andalucía». ¡Hermosa oración, que tanta luz irradia sobre el pastorado de la Vir– gen.que tanto .ferv or y piedad respira hacia la dulcísima y Virginal Pasto– ra; pero digna de mejor causa de la que en ella se persigue! Conocido en parte dicho documento , vulgarmente denominado Carla a Pío VI, debemos preguntar ahora: ¿quién es su verdadero autor? De boca en boca ha llegado hasta nosotros que fué fray Diego quien lo escribió como lo hizo con varias pastorales ,· que no llevan su nombre al frente, sino el de algún prelado de fuera o dentro de la Orden. Pero de– be negarse esta especie no sólo por el estilo de la carta, sino porque el padre Luis Antonio de Sevilla, testigo de los acontecimientos, la rechaza absoluramente , al relatar lo que ocurrió en Roma con la tramitaci,ón del proceso de la fiesta . «Reflexionadas-dice-, nuestras súplicas por aquellos respetábles cardenales y prelados, con la madurez y pulso qúe semejantas causas se manejan, sólo conseguimos por su decreto de 1. 0 de agosto de 1795, que en la dominica segunda después de Resurrección, rezásemos con fi.esta doble mayor de la Señora bajo la advocación o título de Madre del Buen Pastor. Aunque el afecto de fray Diego se extendía. a más, se sujetó sumi – so a la disposición de la Iglesia , y aunque algunos prelados de la O r den fueron de sentir que se representase humilde y nuevamente por la propie– dad de rezo y título, no fúé posible hacerle que volviese a escribir, o to– mar cartas en la materia; y si otras preces, bastantes difusas y eruditas, que posteriormente se imprimieron, e ignoro si se presentaron y qué efec-· tos han producido, no son obra que el padre Diego trabajase» (1). Por lo tanto, su autor, es sin duda, el padre Jerónimo José de Cabra. \ Pero esa defensa arguye que dicha carta era entre los contemporáneos' la expresión de los sentimientos de fray Diego en un principio , aUnque, como sabio y santo, reconoció muy pronto la sabiduría y propiedad co-n que había procedido la Iglesia, y sometiéndose humildemente a sus dicta– dos, selló la boca para no proferir palabra sobre el asunto, ejemplo que fué seguido y secundado por todos los capuchinos, y de · este modo se disipó la pesadilla que les había amargado las primicias jubilares del fausto acontecimiento. ria in aeternum clarifi~et te. Sic desiderant, sic instanter petunt, sicque · humilliter ~t ad ar::¡s semper, nunc et ad Sanctitatís Vestrae provuluti pedes, pauperes deprecantur Capucclní om·. nes, pra~cipue Provinciae Baeticae, cunctorumque ipsorum nomine, illorum minimus univer– soním·. Sanctitatls Vestrae humillimus in Christo servus, obsequentissimusque subditus: Fr. Hieronimus Josephus de Cabra, Provine. Baetic. Minist. Prov. - P. Jerónimo de Cabra, ÜRATIO. HuMILEM REPRESENTATIONEM... Matriti: MDCCLXXXXVI. In typographia viduae D. Joachini de Ibarra, cum licentia: pp. 195-204.-ANALECTA O. M. CAP., (Vs. 3-5) reprodujo, sin su título, esta obra y suprimió los párrafos citados, por cuyo motivo se insertan aquí. 1. VERDADERO RETRATO, p. 130. . 46

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